September 3, 2008
Pasaban cinco minutos de las seis de la tarde cuando la pareja llegó al portal acordado. Un enorme cartel amarillo fluorescente anunciaba: PISO EN VENTA. El agente que había enviado la inmobiliaria ya les estaba esperando, muy acicalado, en el número 29 de Happy Street. Siguiendo el protocolo habitual y una vez hechas las presentaciones, el vendedor les invitó a pasar al interior del edificio.

Juntos, entraron en el rellano. Ella, una joven morena de curvas redondeadas, observaba cada detalle de la decoración mientras escuchaba atenta al hombre del traje. Su marido, en cambio, se preguntaba qué demonios haría aquella rubia flacucha y despeinada desmontando un buzón.

- Bueno, si conocen la ciudad, ya saben que esta es una de las zonas mejor consideradas -decía el vendedor- centro, zonas verdes, paseos con las mejores tiend...

¡Cling! ¡Cling!

El ruido de un destornillador rebotando en el suelo interrumpió su descripción.

- Disculpen -intervino la chica. Y continuó desmontando su buzón mientras pensaba porqué a aquel barrio lo llamaban Pijolandia desde que ella podía recordar. Luego trató de buscar la traducción inglesa a semejante palabreja y le entró la risa.

- El portero de la comunidad vive en la casa -continuó el vendedor-, no es como en las casas modernas que se contrata un servicio externo y si luego uno tiene una emergencia por la noche, no se sabe a quien acudir.
- Ahá -dijo la mujer-, eso me parece interesante. Te da otra tranquilidad, ¿verdad? -dirigiéndose a su esposo-. Sobre todo cuando tú estés de viaje, cari.
- Claro -apostilló el agente entusiasmado al haber acertado con su argumento-, aunque aquí no tendrán problemas; todos los vecinos son encantadores.

¡Pfffsss!

De nuevo la chica despeinada interrumpía la disertación en un momento clave con una exclamación inequívoca. La pareja la observó sorprendida. El individuo de la inmobiliaria le lanzó una mirada de esas que hablan y dicen cosas poco bonitas.

- Perdón, ¿decías algo? -le preguntó algo irritado.
- Umm...
- ¿Sí?
- Umm... Creo que no -afirmó por fin mientras recogía unos tornillos en su bolso-. Mejor me marcho -concluyó sonriente-. ¡Hasta luego!

Y cogió presurosa el ascensor. Mientras veía las puertas mecánicas cerrarse se preguntó si no debía haber advertido a los visitantes que no, que no había portero, que el pobre hombre se había dado al alcohol y actualmente estaba de baja por depresión, depresión lógica y comprensible si uno tenía el placer de conocer a ciertos vecinos "encantadores" de la casa. Cuando las puertas mecánicas volvieron a abrirse en la cuarta planta recordó la bronca que había tenido Jorge con la señora presidenta un par de días atrás y le volvió a entrar la risa. Cuando alcanzó su puerta e introdujo la llave en la cerradura, ya había decidido que echaba mucho de menos Neighbourhood y que, a pesar de haber prometido una y mil veces no volverse a meter con sus vecinos, los nuevos ya la habían provocado demasiado así que...





Bienvenidos a Poshland.








Nota a pie de página: Jorge y Tam se mudaron este verano, tras un largo periodo de reformas, desde el nº 13 de Lucky Street, en Neighbourhood, al nº29 de Happy Street, en Poshland.

Labels: ,

 
posted by Tamaruca at 10:09 PM | 34 comments
February 26, 2008

No falla. En cuanto una se mete en la ducha y se enjabona el cabello, o llaman a la puerta o suena el teléfono. Siempre.



Al asumir que, quien quiera que fuese el que estaba pulsando el timbre compulsivamente, no se iba a marchar, salí cabreada de la bañera y me puse el pijama a toda velocidad.



- ¿Quién es? -grité sin abrir la puerta, ya que a través de la mirilla se veía todo negro.
- ¡El lobo feroz! -respondió Roberto, mi temible vecino del 2º izquierda.
- ¡Qué quieres! -continué a gritos, empezaba a resultarme divertido.
- ¿No bajas a la reunión de comunidad?

(...)

- ¿Tam?

Abrí la puerta. Roberto estaba de pie en el rellano, con sus míticos vaqueros ajustados y el dedo metido en la mirilla.

- ¿Puedes sacar el dedo de ahí, por favor? No, no bajo a la reunión.
- ¿Por qué no? Queríamos votarte a ti de presidenta otra vez, eres la que mejor manda. Se me ha quedado atascado, mierda.
- ¿No te ha dicho nada el Sr. Ernesto? Espera, que voy a por un poco de jabón.
- Que pague lo que debo, ¡jajaja! Y bueno, también que te ibas ya del nº 13 de Lucky Street, pero no me lo creí. Lo de que te piras, digo. Es una bola, ¿no? Lo dices para vacilar, que te conozco, que tú eres así de cabrona.

- Pues no. Esta vez lo digo en serio -empiezo a untarle un poco de jabón en crema en el dedo índice atrapado-. Mira Rober, no tiene sentido que vaya a discutir con el administrador ya. Jorge y yo estamos reformando un piso en el nº 28 de Happy Street. En cuanto acaben las obras, nos vamos.

- No jodas.

(...)

- ¿Te largas?
- Sí.
- ¿Te piras con él?
- Sí.
- ¿Te han cazado?
- Sí.

(...)

- Estira, a ver si sale. Trata de girar la mano un poco, es que has hecho vacío.
- Joder, te vas de verdad.
- Estira fuerte Rober, va.
- No te pires, tía. Esto va a ser un coñazo si no estás tú por aquí jodiendo al personal. ¿Estás segura?
- ¡Estira! -agarré fuerte la muñeca de mi vecino y entre los dos logramos desatascarlo-. Sí, estoy segura. Mañana me contáis las novedades, ¿vale?




Cerré la puerta despacio. Me da mucha pena irme de aquí. Mucha. No quería que él viese que me había emocionado un poco. Sin embargo, yo sí continué observando un rato a mi vecino por la mirilla de nuevo operativa.

Roberto permaneció unos segundos plantado en el rellano, con el índice levantado y mirando al suelo. Luego dio una patada a mi felpudo mariquita y sentenció:

- Te vas a una casa de pijos, una mierda de casa, un puto coñazo de casa. Te vas a volver loca en ese lugar sin poder mandar a nadie y fingiendo que eres normal.


¿Normal? ¿Eso qué es? De todos modos, si me vuelvo loca, a Jorge todavía le quedan diecinueve dedos por aplastar...

Labels:

 
posted by Tamaruca at 8:26 PM | 51 comments
January 18, 2008
Me tambaleé hasta la puerta. El sonido del timbre me había pillado completamente desprevenida. ¿Qué hora sería? Casi las cinco. Los analgésicos y el whisky habían empezado a actuar hacía un rato y me había quedado semiinconsciente en el sofá. Supuse sería alguna de mis caritativas amigas, que vendrían a cuidarme y a compadecerse de mi terrible dolor de muelas. Pero no. Cuando me asomé al rellano con un ojo abierto y otro cerrado, quien se encontraba allí esperando era un niño. Delgado, con gafas de pasta rectangulares y casi metro y medio de estatura, me observaba con los ojos muy abiertos y extendía hacia mí un teléfono.

- ¿Hola?

El niño siguió sin articular palabra. Tendió hacia mí su móvil y comenzó a ajustar los tirantes de su mochila.

- ¿Díggammee? -logré vocalizar con gran esfuerzo.
- ¿Tam? ¡Qué bien! ¡Estás en casa! Tienes que hacerme un favor.
- ¿Mr. President? -no daba crédito, la voz de Fermín, nuestro excéntrico presidente de la comunidad, sonaba alterada al otro lado de la línea- ¿Dónde eztáz? -se oía mucho tráfico de fondo.
- Escucha Tam, me tienes que ayudar. Me ha dejado tirado el coche, estoy esperando la grúa, le dije a su madre que no había inconveniente, que podía quedarse conmigo esta tarde y bueno, ella viene a buscarlo después de cenar, creo que me dará tiempo de volver antes y...
- A ved Fedmín, no entiendo nada, ¿qué madde? Edque no me encuentdo demaziado bien, ¿pueded habdadme mád dezpacio?
- ¿Por qué hablas así?
- Ze me ha dodmido da dengua.
- Vale, bueno. No importa, ¿puedes quedarte con mi hijo un rato? Es que no quiero que esté por la calle y...

- ¿Tienez un hijo? -¡ostras!
- Sí.
- ¡Tienez un hijo! -¡ostras, ostras!
- Sí, se llama Fermín también.
- ¡Tienez un hijo! - ¡ostras, ostras, verás cuando se lo cuente a Ana!


Miré de arriba a abajo al chaval que esperaba con paciencia en el rellano. Él también me observó a mí en silencio. Vaya, vaya... Así que Mr. President es un papá...

- ¿Cuantoz añod tiened? -pregunté por fin al chico- ¿Eo? -su mirada se había detenido obsesivamente en el coletero fuxia que preside lo alto de mi cabeza.
- Voy a cumplir once.
- ¿Quiedez que te degale otdo igual pedo de colod modado? -dije señalándome el moño.
- No, gracias.
- Mejod un bocata de jamón, ¿no?
- Sí, por favor -respondió educadamente.

Mr. President júnior era alto, guapo y extremadamente cortés. Toma castaña.

Le invité a pasar y me despedí de Fermín padre que seguía gritando... cosas (no recuerdo qué cosas, no les voy a engañar; a menudo no presto demasiada atención cuando me habla). Mientras júnior se despojaba de su mochila y se ponía cómodo, comencé a preparar tostadas de pa amb tomàquet.

- ¿Te encuentras un poco mal, verdad? -me preguntó con cara de preocupación desde uno de los taburetes de mi cocina.
- No zeaz dipdomático: edtoy hetza una miedda.
- Lo siento.
- No paza nada, no modidé de ezto. ¿Te guztan loz Hédoez?
- No lo sé, no los conozco...
- Puez vamoz a avediguadlo.


Labels: ,

 
posted by Tamaruca at 2:22 PM | 46 comments
January 11, 2008
Esta semana he estado sin llaves del piso. Miento. He tenido que utilizar una copia de mi juego de llaves porque el original lo dejé olvidado en Madrid. Esta circunstancia no supondría problema alguno si no fuese porque la puñetera llave del portal se atasca muchísimo y eso, aparte de ponerme de mal humor, me ha generado agujetas indescriptibles en la muñeca.

Precisamente este medio día, cuando llegaba al nº 13 de Lucky Street -sí, sigo en Neighbourhood de momento, esto de las mudanzas va más despacio de lo que uno desearía- he estado varios minutos tratando de forzar la cerradura sin éxito hasta que ha llegado mi vecino Roberto. El del segundo, sí. El aspirante a cantante. La oveja negra por excelencia en nuestra comunidad. Ese.

El caso es que mi maravilloso vecino, gallardo caballero él, ha decidido rescatar a la pobre y desdichada damisela de semejante tesitura y, con su mítica amabilidad, ha farfullado algo así como:

- Aparta, flojucha -dijo mientras abría la verja con prontitud.
- ¡Oh! -respondí con afección- Me has impresionado profundamente, eres inconmensurablemente superior a mí.

Roberto me miró con cara de ajo, frunció el ceño y segundos después, elaboró la siguiente respuesta que, a él, le pareció de lo más inteligente. Se sintió orgullosísimo al apuntar:

- Ah claro, que no me acordaba que eras una feminista radical de esas que no soportan que les ayudes.

A lo que espeté ufana:

- A quien madruga, buena sombra le cobija-y me quedé tan ancha después de soltar mi "refrán inadecuado" y además, completamente inventado.

Subí tranquilamente hacia mi casa pensando que debía dejar de leer los libros de Barbara Berckhan -definitivamente, me ponen peor de lo mío- cuando recordé algo... Sí. Roberto estaba completamente descolocado y me observaba con cara de estupefacción, era el momento idóneo para pedirle algo.

- Me acabo de acordar... ¿No me devolviste los DVD que te presté el año pasado, verdad? Es que me gustaría recuperarlos antes de irme...
- ¿Cuándo te mudas? -preguntó él tratando de ocultar su interés.
- No lo sé.
- Será bueno para mi salud mental.


Para su, ¿qué?

Labels: ,

 
posted by Tamaruca at 7:24 PM | 43 comments
December 13, 2007
El teléfono móvil sonaba desde el estudio. Bajé corriendo los peldaños de la escalera de mano y... -¿Desde dónde? Aquí no está-. Perdón. Empezaré de nuevo. El móvil sonaba desde... mmm... ¿Tú por dónde lo oyes? -Pues chica, no sé-. ¿Desde el salón? -Vas mejorando, hacía un par de horas que no se te perdía-. Sonaba desde... ¡Hala! ¡Ya no suena! -Siempre te pasa lo mismo, ¿qué clase de zapatiesto tienes hoy montado?-. No me riñas a mí misma, que estoy sensible... Además si es algo importante volverán a llam... ¡Ahí está! Tengo una perdida de... vale, ahora sí; comienzo el relato tal y como sucedió.





A duras penas logré alcanzar el teléfono; se había caído detrás de la lavadora y me arañé el brazo con algo rasposo al recuperarlo. Marqué el número que aparecía en pantalla mientras volvía a mis quehaceres. Respondió mi amiga Fanny desde el gabinete.

- ¿Por qué no me lo cogías?
- Es que no lo encontraba.
- ¿Estás bien? He llamado a la oficina, me han dicho que estabas en el médico y que hoy no ibas a trabajar. ¿Qué te pasa?
- Gripe post-disgusto.
- Normal, vas como una moto y no descans... -se escucha un estruendo al otro lado de la línea- ¿Qué son esos ruidos que se oyen? ¿No deberías estar en la cama?
- Debería, pero...
- ¿Qué estás haciendo?
- Desmantelar un poco el piso. Te cuelgo Fanny, que estoy en la escalera y no quiero caerme.
- ¿Cómo? ¡Bájate de ahí! ¿Desmantelando un poco? No... ¿Sí?
- Sí.
- ¿Te vas?
- Sí.
- ¿Te vas de Neighbourhood?
- Sí.
- ¡No!
- Sí. Ya está decidido.

Image by Skemp.

Labels: , ,

 
posted by Tamaruca at 7:48 PM | 52 comments
November 28, 2007
Quienes conocen desde el inicio la rocambolesca historia de la casa donde resido (o lo que es lo mismo, los seguidores de Neighbourhood) saben que, si por algo destaca nuestro actual presidente de la comunidad (el famoso Mr. President), es por poseer el don de la oportunidad. Basta que esté una agotada, estresada, desmoralizada y todas esas cosas que acaban en -ada (1,2,3 responda otra vez: ¡cabreada!) para que llegue él con alguna de sus impertinencias. La otra noche, sin ir más lejos, subió a mi piso para hacerme una "consulta de vital importancia".

- Oye Tam -comenzó a decir mientras observaba como metía cosas en la maleta a la velocidad del rayo-, ¿a ti qué te parece si...? Mmm... ¿cuelgas la ropa interior en los pomos de los armarios?
- Sí. Se seca antes. Qué me parece si qué.
- Estaba pensando que... Esa chaqueta no te va a caber en una maleta tan pequeña.
- Sí cabe. Estabas pensando qué.
- Cabe a presión, va a llegar arrugadísim...
- ¡Fermín! ¡Estabas pensando qué!
- Qué simpática estás, ¿no?

Salí bufando del salón y comencé a meter papeles en el maletín. Mi vecino y presidente me siguió y continuó hablando.

- Pues se me había ocurrido, ahora que llega la Navidad que... ¿Ese portátil es nuevo, no?
- Humf... Ahora que llega la Navidad, qué.
- Que podíamos poner, con los ahorrillos de la comunidad, un... -coge mi ordenador- Es bonito, ¿eh? Y no pesa nada.
- ¡Poner un qué! ¡Un qué, un qué, un qué!

- ¡Joder, estás histérica! ¡Un Belén, coño!
- ¿Un... -vale, esto es lo último- un Belén? ¿Por qué, para qué, dónde?
- ¡Serás hereje! Uno grande, en el patio interior. Que la gente pueda entrar a verlo. Con muchas luces. ¿Crees que me apoyarán los vecinos en junta?
- Pffsss...
- ¿Qué significa ese pffss?
- Mira, voy a ser clara. Si tu economía es tan boyante que puedes desperdiciar el dinero en adornitos, felicidades. La mayoría de los vecinos vamos agua al cuello, mira lo que le ha pasado a Ana, y teniendo pendiente la pintura de la fachada para lo que se supone están destinados esos ahorros, si propones algo así te pueden echar a los leones. Y con razón.
- (...)

- Jo -musitó Fermín pasados unos segundos-, eres una aguafiestas. ¿No crees? ¿Eh, Tam? ¿No crees? Un poco sí, ¿no? ¿Por qué me miras así? ¿En qué estás pensando?



Labels:

 
posted by Tamaruca at 1:34 PM | 48 comments
November 23, 2007
- Tam... -susurró Ana- Abre la puerta -dijo mientras la golpeaba con los nudillos-, por favor Tam... Deja de lloriquear como una cría pequeña y dame un abrazo, que me tengo que ir ya...

Les pondré en antecedentes. Cuando llegué a casa ayer por la tarde, los muebles de mi amiga estaban siendo cargados en un camión de mudanzas. Durante unos segundos pensé que sería una alucinación y que algún otro vecino tendría un sofá exactamente igual, y una mesa de comedor, y... ¡Oh, no! ¿Qué hace un cartel naranja fluorescente colgado en la verja? "SE ALQUILA PISO" Justo debajo, el número de teléfono de Ana. Pues qué bien. Cojonudo.

- Déjame pasar, Tam -insistió-, ya sé que te tenía que haber avisado antes... Tienes razón en cabrearte pero entiéndeme, sabía cómo te ibas a poner... Yo tampoco quería irme pero no me queda otro remedio, tengo que alquilar el piso.
- ¿Por qué? -gimoteé al otro lado de la puerta-.
- Necesito el dinero para la hipoteca. O alquilo el piso o me lo quita el banco, ¿vale? Me han jodido con la subida de los intereses. Iré a vivir a casa de mi hermana estos quince meses.

Al oír aquello, abrí la puerta inmediatamente.

- Lo siento mucho, Ana. No sabía nada, soy imbécil -me disculpé mientras me sonaba con la manga de su jersey-. ¿Por qué no me habías contado que estabas apurada? Podrías quedarte en mi casa...
- ¿Un año entero de okupa en tu casa? Estás loca, Tam. No puedo hacer eso. Qué guarra eres, ¿no tienes otro sitio para limpiarte los mocos?
- Pero si es agüilla... ¿Vas a vivir en Utebo, entonces?
- Agüilla... Ya te vale. Pues sí, al lado del trabajo. También ahorraré lo del coche. Lo he meditado mucho, es lo mejor. Aunque me duela irme... Este buen rollo a lo residencia de estudiantes que nos llevamos en esta casa no puede ser eterno, acabaremos todos por nuestro lado, ya verás. Deja de hacer pucheros, Tam...
- No puedo -exclamo mientras la achucho-, no estoy en mi mejor momento. ¿Qué voy a hacer sin ti en esta comunidad de locos? Le vas a romper el corazón a Mr. President, lo sé.
- ¡Jajaja! Eres adicta al drama. Vendré a menudo, ¿me podré quedar a dormir en tu casa los findes que salgamos de juerga, no?
- Claro. Eso ni se pregunta, niña.
- Y buscaré un inquilino guapo, ¿sí?
- No. Mejor búscame una aliada. ¡No! -de pronto, una idea emocionante me asalta-¡Mejor aún! Cuando enseñes el piso, quiero estar presente. ¡Elegimos nuevo inquilino juntas!
- (...)

- Qué.
- (...)

- Qué. ¿Qué? ¿Por qué me miras así, Ana?
- No sé hasta qué punto es una buena idea que tú entrevistes a los interesados...
- ¿Cómo que no? ¡Es una idea estupenda! Además, ¿quién va a soportar al nuevo o nueva el próximo año? ¿Eh? ¿Eh? ¡Yo! Así que yo también elijo, ea.
- Joder...

- Qué.
- Nada, nada...


Labels:

 
posted by Tamaruca at 5:21 PM | 41 comments
October 16, 2007
Llevo unos cuantos días escuchando desde el patio de la comunidad música de la que a mí me gusta. No sé clase de deidad melómana y bondadosa se ha apiadado de los vecinos erradicando el reaggeton pero se lo agradezco enormemente.

Al principio pensé que era una alucinación. Tiendo a obsesionarme con cosillas tipo "horror, todavía no he conseguido entradas para el concierto de Bruce Springsteen" (si algún alma caritativa me invita al concierto en Madrid, yo encantada). Luego pensé que sería más lógico que los temas del Boss vinieran del apartamento de Ana, con quien comparto algunas debilidades musicales. Pero no. No era ella.

Anoche por fin se desveló el misterio. Cuando volví a casa escuché revuelo en la escalera interior. La puerta del 2º izquierda estaba abierta de par en par. Roberto salió al rellano al oírme y me agarró del brazo.

- Por fin, rubia -dijo mientras estiraba de mí hacia su piso-. Qué tarde sales de currar, ¿no? Pasa, que sólo faltas tú.
- ¿Cómo? -me resistí- ¿Que entre en tu leonera? Gracias, pero no.
- ¡Pasa nena, pasa! -aulló la voz de la Sra. Pilar desde el salón- ¡Entra sin miedo que estamos todas!

¿Todas? ¿Qué demonios hacía la Sra. Pilar en casa de Roberto? Demasiado intrigante. Me asomé al salón de Roberto y allí estaba ella, muy sonriente, sentada junto a mi vecina Ana, muy seria. Había dos chicas más que me dieron dos besos cada una y se presentaron como las nuevas estudiantes de alquiler. Es decir, todas las mujeres de la escalera reunidas en el gran sofá de Roberto.

- Vale, ya estamos todos -continuó Roberto eufórico-. Necesitaba público. Esta semana me presento a otro casting así que sed muy duras conmigo, ¡jajaja!

Introdujo un DVD en el karaoke y comenzó su actuación.





Ante nuestros ojos, abiertos como platos, Roberto y sus ajustados vaqueros representaron "Dancing in the dark" sorprendentemente bien. Las nuevas seguían el ritmo con los pies, la Sra. Pilar daba palmas y de vez en cuando no reprimía algún que otro "¡Uh!" mientras que Ana, completamente estática, no apartaba la vista de la entrepierna de nuestro vecino.

Roberto quiere ser famoso. Se ha presentado a miles de selecciones para diversos musicales, a Operación Triunfo, a Lluvia de estrellas, incluso a Gran hermano. Se le podrían criticar muchas cosas pero tesón y constancia, no le faltan.

- Bueno qué, experta -exclamó dirigiéndose a mí con el cabello revuelto y las mejillas enrojecidas-, ¿qué tal lo he hecho? Se me da mejor que Bisbal, ¿verdad?

(...)


Este hombre va a destrozar mi retiro espiritual.
Si me canta Fire caigo. Esta vez caigo.

Labels: ,

 
posted by Tamaruca at 12:27 AM | 71 comments
October 3, 2007
Desde mi llegada al nº 13 de Lucky Street y, a pesar de que en la última reunión de comunidad parecíamos congeniar, a mi vecino Roberto y a mí nos une una profunda y sincera enemistad, animadversión mutua que ha perdurado y se ha afianzado a lo largo de los últimos años hasta convertirse en un sentimiento entrañable y familiar.

Roberto vive en el 2º izquierda de la escalera interior, justo debajo de mi piso. Me ha deleitado con fiestas entre semana donde el reaguetón estaba tan alto que tintineaban las copas en la alacena del salón, ha pegado en mi puerta notas con proposiciones indecentes ayudándose de un chicle masticado, incluso ha robado ropa interior de mi tendedor. Los retrasos en sus pagos de comunidad provocaban rifirrafes continuos el tiempo que me tocó ser presidenta. Por mi parte, no estoy exenta de culpa. Contraatacar con heavy a la hora de la siesta, caminar días enteros con tacones por el piso, pasar la aspiradora el domingo a las 8:00 de la mañana o sacudir la mopa sobre su ropa tendida, son sólo algunos ejemplos de mis muestras de hostilidad.


Ayer me abordó mientras recogía la correspondencia de mi buzón. Parecía nervioso. ¿O debería decir excitado?

- Rubia, contigo quería yo hablar.
- Ostras, qué susto. ¿De dónde has salido?
- Me tienes que dejar una peli, está a punto de venir una tía que me mola. Es una tía así como tú, que va de rollo intelectual.
- Yo no voy de ningún rollo. Ponle una tuya. O cántale.
- Joder rubia, no seas tan borde. Déjame una peli, que las mías no le molarán, son todas violentas o...
- Porno.


Comencé a subir las escaleras mientras fingía que lo ignoraba y que me interesaban las cartas que escriben los bancos. Él me siguió hasta la puerta tratando de convencerme.

- Anda déjame una tuya... Que está a punto de llegar... Una ñoña, una que le haga llorar... O un clásico, me conformo con un clásico. Te la cambio por una porno. Anda, venga...
- Que no. No seas pesado, si tanto te gusta, invítala al cine.
- ¡Ahá! ¡Ya sé lo que te pasa! ¡Estás celosa!
- Pffss... Anda pasa y elige alguna...


Roberto se acercó al mueble de la televisión, se agachó junto a la colección de DVD y empezó a leer títulos en alto. Cuando alguno le llamaba la atención se interesaba por mi opinión.

- Estas son mis favoritas pero ¿qué mas da? Le tienen que gustar a ella, no a mí. Tú la conoces y sabes cuales son sus preferencias, ¿no?
- No -respondió tajante-. En realidad sólo me la quiero tirar.
- Pffss... Espero que seas sincero al menos...
- Siempre lo soy -afirmó con rotundidad mientras escogía algunas de entre las que señalé-. Me llevo éstas, ¿vale?
- Vale...

- ¿Qué miras?
- Nada...

- Aún estás a tiempo, rubia. Si quieres me quedo contigo y paso de la intelectual.
- Pffss.... Fuera. A tu casa. Que ustedes forniquen bien.
- En el fondo te gusto, lo sé. Pero tía, es imposible cazarte entre novio y novio. Ya estás con otro, ¿no?
- ¡Fuera!



Labels:

 
posted by Tamaruca at 11:35 AM | 86 comments
September 23, 2007
La reunión de comunidad se intuía divertida. Bueno, eso no era una novedad. Sin embargo esta vez había algo diferente: un enemigo común (el energúmeno que invadió el 2º izquierda de la escalera exterior), y enfrentarse a una fuerza más poderosa, como ustedes saben, une a las personas (o al menos, debería hacerlo). Veamos qué ocurrió.

El lugar era el de siempre, una salita habilitada para nuestras reuniones en la capilla del Perpetuo Socorro. La Sra. Pilar y yo llegamos juntas, Ana charlaba con los eternos tortolitos, Luis y Ángel; el nieto de la Sra. María ojeaba una revista de automóviles que había traído Roberto y el Sr. Ernesto escuchaba paciente la homilía de Flanders.

- ¿Aún no ha llegado Mr. President? -preguntó la Sra. Pilar a los presentes.
- Ahora viene, ha salido a buscar al poli -respondió Luis.
- ¿Va a venir un policía? -pregunté sorprendida-.
- Claro -dijo Ana- uno de los que bailan y se desnudan.



Get this widget Track details eSnips Social DNA




Luis y la Sra. Pilar estallaron en carcajadas y comenzaron a moverse de un modo sensual ante la mirada horrorizada de Flanders. Roberto cantaba, cómo no. Las risas generales cesaron de golpe cuando escuchamos: "No, yo no bailo. Siéntense, por favor"

Mr. President, con gesto de bochorno, entró en la sala junto al propietario damnificado y el policía antipático. Obedecimos sin rechistar, nos sentamos y prestamos atención a lo que nos relataba aquel tipo uniformado.

"Como ya sabrán, cuando procedimos a desalojar el inmueble, no encontramos ni rastro del individuo que describieron, el supuesto okupa. Sí había restos de comida y desorden que probaban que alguien había estado allí viviendo. Además, al hacer inventario comprobamos que faltaban el televisor, el DVD, algunas lámparas, el microondas y el ordenad..."

- El microondas no funcionaba y el ordenador iba a pedales -apuntó de pronto Roberto dejándonos a todos boquiabiertos-.
- ¿Cómo sabes eso? -exclamó Mr. President-.
- Porque me enrollé un sábado con una de las estudiantes alquiladas este curso y me quedé a desayunar con ellas.
- ¿Con cual de ellas? -pregunté, no sé porqué demonios pregunté, pero pregunté-.
- ¿Qué más da eso? -interrumpió velozmente Ana al ver como Roberto arqueaba una ceja y me miraba fijamente- Nos estamos desviando del tema. Además, algunos pedimos copia de la nueva llave del portal.
- Sí, ya las tengo -dijo Mr. President demostrando su eficiencia-. Luego os las doy pero primero, vamos a dejar de interrumpir al agente, por favor. Dejemos que continúe.

"Gracias. Lo que nos preocupa es saber cómo ha conseguido el juego de llaves. Para eso, nos sería de gran ayuda que nos facilitaran cualquier dato sobre las personas que han estado alquiladas anteriormente. Sus amigos, costumbres, si organizaban fiestas..."

- Las estudiantes eran encantadoras -intervino el Sr. Ernesto-, ¿verdad que sí? Muy responsables y trabajadoras, nada de fiestas. No creo que dejasen entrar desconocidos en casa ni que dejasen las llaves a cualquiera.
- Es verdad -apoyó la Sra. Pilar- muy discretas esas nenas. Y el que estaba alquilado antes, el alto, ese también era muy serio. Con eso de ser deportista famoso, también muy formal.
- El jugador del CAI -agregó Ana ufana-, con ese me lié yo.
- ¡Ese también era un dato innecesario! -gritó Mr. President de repente visiblemente molesto.

A partir de ese momento, todos comenzamos a hablar a la vez, ignoramos al resignado policía y por fin alcanzamos nuestro familiar caos. En medio del murmullo, alcé la voz para tratar de resolver una duda que me estaba carcomiendo desde el principio de la historia:

- ¿El piso está asegurado a todo riesgo, no? -me dirigí hacia el propietario- ¿Cuánto le va a pagar el seguro para resarcirle del robo?

Inmediatamente todos se quedaron callados observando la reacción del dueño.

- Lee usted demasiadas historias de detectives -contestó despectivamente mientras me fulminaba con una mirada gélida-.


- Ahí le ha dolido -me dijo Roberto al oído-, no se porqué me da que, por una vez, tú y yo vamos a estar de acuerdo, rubia.


(...)

Labels:

 
posted by Tamaruca at 9:06 AM | 51 comments
September 16, 2007
El día amanece nublado. Una mañana ideal para quedarse pegado a las sábanas. Remolonear es uno de los mayores placeres de la vida, mmm...

¡Riinng! ¡¡Riiinngg!!

Vaya. ¿Quién llamará un domingo tan temprano a casa? Me deslizo de la cama y, descalza, camino perezosa hasta el teléfono.

- ¿Dígame?
- ¿Tam?
- Sí, ¿quién es?
- Hola, buenos días -suena preocupado-, soy el propietario del 2º dcha. de la escalera exterior, acabo de ver el e-mail que me enviasteis el viernes.
- Ahá -se me hace un nudo en el estómago, es una situación algo violenta- bueno, yo... quiero decir, nosotros... en fin, su nuevo inquilino nos está haciendo la vida imposible, para qué le vamos a engañar: grita todas las noches, arroja huevos crudos al patio y roba ropa de los tendedores. Por eso me pidieron que le escribiese a usted informándole... No sé si habrá recibido también la hoja de firmas escaneada; todos los vecinos estamos de acuerdo en hacer algo al respecto y...
- Sí, he recibido todo -responde con voz temblorosa- también las fotografías en las que veo, en mi piso, a un individuo a quien no reconozco.

(...)

Necesito unos segundos para digerir la última frase.


- ¡¿Cómo?!
- Pues eso, que yo no le he alquilado mi piso a nadie. Está previsto que entren las estudiantes en octubre, como todos los años, pero ahora mi casa debería estar vacía. No sé quien es el individuo que aparece que en la foto, ¿lleva mucho tiempo allí? ¿Alguno de vosotros habló con él?


Náuseas, pulso acelerado, nudo en la garganta. No puedo responder. Lo único que se me ocurre es salir corriendo de mi casa y aporrear la puerta de Ana.

¡Pom! ¡Pom! ¡Abre, corre! ¡Pom pom pom!

Mi vecina abre con gesto sorprendido. Lleva una plancha en la mano y una cinta roja en el pelo.

- ¿Qué te pasa? Joder qué susto, ¿estás descalza y en bragas por alguna razón especial?
- ¡Ponte! -y le acerco el auricular a la oreja mientras tiro de ella hacia mi casa.

- ¿Tam, sigues ahí? -pregunta la voz al teléfono.
- No, soy Ana. ¿Quién es?

El propietario explica el problema a mi vecina (que se lo toma aproximadamente tan mal como yo). Ella tiene más datos: presenció la llegada del individuo en cuestión, lo escuchó paciente cuando le explicó la estupidez de la terapia psicológica y, al igual que el resto de la comunidad, ha convivido con él durante la última semana (yo estoy fuera por trabajo, ahora vengo los findes, así que sólo vi al energúmeno en una ocasión).

- No, no ha forzado ninguna puerta -la oigo relatar- tiene llaves del buzón y de todo. (...) No trabaja, al menos no se le han visto horarios fijos de entrada y salida. (...) Moreno, alto, fondón. (...) No, muy aseado. Siempre recién afeitado. Por el día parece un hombre tímido y muy educado, es por la noche que le da la locura. (...) Cuando volvió Tam el viernes le gritó y se calló. Desde entonces no lo hemos vuelto a ver, se escondió y... (...) Muy bien. Aquí estaremos. Gracias a usted.


Mi vecina colgó el teléfono un poco pálida. Me miró todavía más seria que de costumbre.

- Joder...
- ¿¿Qué te ha dicho?? -pregunto histérica.
- Que vienen para aquí. Ha llamado a la policía. Por lo visto necesitan una denuncia y una orden de desalojo. Podría ser un okupa.
- ¿Pero cómo va a ser un okupa? ¡Imposible! Ellos no hacen ruido cuando entran en una casa, además suelen elegir edificios ruinosos en el casco antiguo de las ciudades como centros de reunión, este tío es el antiokupa por definición, este tío es... ¡¿Quién demonios es este tío?! ¡¿Pero a quién demonios le he gritado yo?! ¡¡Socorro!!
- Bueno Tam, no te agobies... Ahora vienen, a ver cómo se soluciona esto...
- ¿Cambiaremos las llaves del portal, verdad? -cada segundo que pasa me agobio un poco más.
- Habrá que hacerlo, sí.
- Vamos a hablar con Mr. President -resuelvo decidida.
- Vale. Pero ponte un pantalón y unas zapatillas anda...


Labels:

 
posted by Tamaruca at 9:15 AM | 53 comments
September 14, 2007
"Os odio, os odio a todos. Vecinos, os odio. Odio esta comunidad de locos. Os odio. A ti, vieja cacatúa. A vosotros, maricones. A ti, zorra. A vosotras, putitas"


- ¿Algo más? -pregunto a mi vecina mientras tecleo estupefacta lo que me dicta.
- No, nada más. Se asoma al patio y monta el pollo. Chilla como un cerdo.
- Qué bruta eres, Ana. Pongamos que eleva el tono de voz, ¿vale?
- No, no. Pon la verdad. Que chilla como un cerd...


¡OS ODIO, VECINOS! ¡OS ODIO A TODOS! ¡A TI POR ZORRA, A TI POR GUARRO, A TI POR GORDA! ¡Y A TI, A TI TAMBIÉN! ¡OS ODIO! ¡ODIO ESTA PUTA CASA DE LOCOS! ¡ODIO ESTA COMUNIDAD DE MIERDA!


- ¡Ostras! ¿Qué ha sido eso? -exclamo atónita.
- El nuevo vecino elevando el tono de voz -responde mi vecina con sorna.
- Chilla como un cerdo. ¿Qué demonios le pasa? ¿Qué le habéis hecho mientras no he estado? ¿Pero estáis todos locos o qué? -me asomo un poco a la ventana para observar al energúmeno.
- Por lo visto está siguiendo una terapia -me explica Ana-, la psicóloga lo obliga a desahogarse y a expulsar la rabia interior.


¡TE ODIO, RUBIA! ¡A TI TAMBIÉN, JA! ¡PRESUMIDA! ¡CHULA! ¡PIJA!


- ¡Te ha visto! -exclama Ana a la vez que se agacha; gatea hasta el interruptor y apaga las luces.
- ¿Eso iba por mí?
- No te quejes, Tam. Yo soy la zorra que es peor. Tam. ¡Tam! -mi vecina sale corriendo detrás de mí- ¡Tam, no! ¡No le digas nada que la liam...!


¡A VER, LISTO! ¡REPITE ESO TAN BONITO QUE ME ESTABAS DICIENDO! ¡Y LUEGO ME DAS EL NOMBRE LA PSICÓLOGA DE LOS HUEVOS QUE TENGO QUE DECIRLE CUATRO COSAS TAMBIÉN! ¡AQUÍ O NOS DESAHOGAMOS TODOS O NINGUNO! ¡¿ESTÁ CLARO?!


- ¿Dónde está? -pregunta Ana en voz baja agazapada tras mis macetas.
- Se ha escondido.
- Qué cobarde.
- Mejor, no tenemos porqué aguantar insultos de nadie en nuestra propia casa. ¡Pues lo que nos faltaba ya! Terapia, hum...
- Se ve luz... -¡Click!
- ¿Qué ruidito has hecho?
- He hecho una foto con el móvil. La adjuntamos al informe que estás redactando. La próxima reunión de comunidad va a ser mortal...
- Eso me temo, hum...


Labels:

 
posted by Tamaruca at 8:24 PM | 43 comments
July 14, 2007
El sonido del timbre me despertó de un sobresalto. ¿Me había quedado dormida con los zapatos de tacón puestos? ¿Qué hora era? La luz tenue de la ventana no me terminó de aclarar si estaba amaneciendo o anocheciendo. Algo mareada, me acerqué hasta la puerta y miré a través de la mirilla. Mi vecina Ana me sacaba la lengua desde el otro lado. Abrí con un ojo abierto y otro cerrado.

- Mmmnsss...
- Joder qué pintas. Te has dormido sobre el collar de flores y se te han quedado marcadas en la cara, ¡jajaja! ¿No sales, Tam?
- Mmnno... No sé ni qué hora es, estoy cansadísima... Me he tumbado cuando he vuelto de comprar y ya ves...
- Son las diez y media.
- Caray, pues sí que me he dormido, sí... ¿Tú tampoco sales? ¿Has cenado?
- No, ¿y tú?
- Quédate conmigo, que he comprado cosas ricas.
- ¡Vale! Espera que cierro mi casa.

Mientras Ana apagaba las luces de su piso y cerraba la puerta con llave, aproveché para lavarme la cara y ponerme ropa cómoda. Volvió enseguida con una bandeja de cerezas en la mano.

- ¡Ostras qué ricas, Ana! ¿De tu pueblo? ¡Me encantan, gracias!
- Lo sé -dijo guiñándome un ojo-. Por cierto, ¿has visto a Mr. President últimamente?
- No, pero hay una chica pintoresca en su casa esta semana.
- ¿Pintoresca?
- Sí, ¿no la has visto?
- ¡No! ¡Desde mi ventana el ángulo de visión del ala izquierda es más reducido!
- Pues asómate desde mi estudio y la ves, suele arreglarse a estas horas -le explico mientras nos dirigimos a oscuras al privilegiado punto de mira- y le encanta hacerlo con la luz encendida y las persianas subidas.
- Toda una exhibicionista -comenta Ana en voz baja, agachada a mi lado y en penumbra -.
- Y nosotras todas unas voyeur... Nos hemos juntado el hambre con las ganas de comer, pff...

A los pocos segundos de estar agazapadas en esa posición muertas de risa, apareció la inquilina misteriosa de la casa de Mr. President, completamente desnuda y con su sofisticado peinado a lo Cleopatra. Parecía recién salida de la ducha. Eligió uno de sus corsés de cuero negro y embutió con esfuerzo su generosa silueta en él. Buscó un tanga en el armario que apenas ocultaba la tercera parte de su vello púbico, dio de comer a su cobaya y desapareció tranquilamente por el pasillo.

Ana y yo observábamos la escena en silencio. Cuando la vimos alejarse, gateamos en fila india hasta la cocina.


- Joder -exclamó Ana- sí es pintoresca sí.
- Tiene su punto, ¿eh?
- Si te gustan los látigos...

Instintivamente, al escuchar la palabra "látigo" cogí el trapo del fregadero, me remangué el camisón y , a la vez que cantaba, bailé con sumo entusiasmo una improvisada coreografía con espectaculares bamboleos de cadera.





Ana me miraba horrorizada.

- Esto... Tam... ¿Qué cojones estás cantando?
- ¡Dale con el látigo, dale con el látigo, hua!
- Estás fatal...
- Lo siento, lo siento -me disculpé abochornada-. Vivir encima de Roberto, el rey del reguetón me ha hecho mucho daño...


Mi vecina estalló en carcajadas, descolgó el delantal de la pared y, enrollándolo como un látigo, me pidió que le enseñase aquellos "finos y elegantes" pasos de baile.


A veces es más divertido quedarse en casa que salir, ¿eh? ;)

Labels:

 
posted by Tamaruca at 8:52 AM | 56 comments
June 21, 2007
O el misterio de la bicicleta fantasma.

Hace ya casi un par de semanas que, encadenada a los barrotes de la escalera exterior, apareció una fantástica bicicleta de montaña de color azul turquesa.



No tardaron en llegar las quejas de los vecinos. Al estar apoyada sobre los buzones, lo cierto es que el manillar dificulta (incluso impide a los de la fila de más abajo) el acceso a nuestra correspondencia. Además, el dueño (o la dueña, porque no sabemos todavía quien es), tiene la poca delicadeza de no prestar atención cuando saca la bici a la calle y, en varias ocasiones, ha rozado con la goma de las ruedas la pared del rellano recién pintada, ensuciándola muchísimo.


La comunidad en pleno está indignada. Sobre todo porque nadie sabemos quien es el autor (o autora, porque no sabemos todavía quien es) de tales fechorías. Exigen al presidente medidas inmediatas: que la oficialmente bautizada "bicicleta fantasma" desaparezca definitivamente del rellano y que se reparen los daños en la pintura de la pared.


Hace un par de días me encontré a Mr. President haciendo guardia junto al elemento fantasma de la comunidad. Había colgado un cartel que rezaba "Al dueño (o la dueña, porque no sabemos todavía quien es). Se ruega retire de aquí la bicicleta y limpie las paredes"

- Fermín, ¿no crees que este aviso es un poco ridic... emm... ingenuo?
- ¿Tienes una idea mejor para desenmascarar al vecino fantasma, listilla? La propuesta de hacer guardia 24 horas está descartada.
- ¿Un cartel de "Prohibido aparcar"? ¡Jajaja!
- A mi no me hace gracia, Tam. Por cierto, tú vas mucho en bici, ¿no? ¿Cómo es y dónde la aparcas?
- No es mía, tonto. Éste es un modelo de paseo. La mía es una off-road, con cambios internos de marcha, 8 velocidades, cuadro de aleación de alumin... -observando la expresión de su rostro me percato de que es el peor momento para ser pedante así que reprimo mi gen Liza Simpson- Nada. Que la mía no es azul sino color cobre. Que la aparco en el garage. Y que ésta no es mía.
- Ya. Eso me decís todos (o todas, porque no sabemos todavía quien es)...


Como Mr. President está de tan mal humor últimamente, no me apeteció contarle mi idea de listilla así que decidí ponerla en práctica yo misma. Cuando regresé a casa por la noche, entré con mucho cuidado al rellano de los buzones. Con una cadena que tengo de sobras, inmovilicé la rueda de atrás fijándola al cuadro. Con ayuda de una llave inglesa, desmonté el sillín y me lo llevé a mi casa. A cambio, dejé una nota que decía:



Querido vecino fantasma:

Te pillé. Tengo tu sillín y la llave del candado que inmoviliza tu
vehículo. Ven a verme. Si estás dispuesto a negociar, prometo no desvelar tu
identidad.

Con todo mi cariño,

Tamaruca-.



Ahora sólo me queda esperar, ¡jisjis!
Mientras, se admiten apuestas...
...

Labels:

 
posted by Tamaruca at 11:40 PM | 67 comments
June 14, 2007
Me demoré un poco en el arreglo personal. Hacía mucho que no tenía tiempo para mimarme. No me importaba llegar tarde esta vez. Que esperase. Baño relajante con sales, mascarilla para el cabello y crema hidratante perfumada. Elegí un vestido negro ajustado, generoso escote palabra de honor y apertura lateral. Sandalias con tacones de vértigo. Dejé suelta la melena rubia con sus tirabuzones rebeldes.

Al salir de casa me crucé en el portal con Fermín, el presidente de la comunidad:

- Woou...
- ¿Perdón?
- Oweemm...
- No entiendo sonidos guturales, lo siento Mr. President.
- Esto... Nada Tam, que estás muy... elegante...
- ¿Elegante? Me hundes. No era mi intención estar elegante.
- Explosiva. Explosiva es la palabra correcta.
- Gracias. Mucho mejor.
- ¿Dónde vas si puede saberse con esa raja infinita en el vestidooouuu.. esa raja que llega hasta....?
- El límite. Justo hasta el límite. Es un vestido limítrofe, fronterizo. Un vestido de guerra, ¿entiendes?
- Entiendo... ¿Deduzco que vas a ver a Andrés?
- Deduces bien.
- ¿Quieres arreglar las cosas?
- No lo sé. Estamos en periodo de negociación. Bueno, ¡adiós! ¡Deséame suerte!
- Adiós... No la necesitarás, la suya es una batalla perdida...



El problema no son las batallas, supongo.
El problema es la guerra.




Dicen los de Maná que "Amar es combatir"
Si así fuera, no lo debo estar haciendo tan mal. ¿O sí?
A ver si mañana en el concierto me entero de alguna táctica más...



Notas:

1- He puesto un buscador para el blog en la columna lateral. Si alguna vez os perdéis con algún personaje u os cuesta seguir alguna historia, con introducir allí su nombre (por ejemplo: Mr. President, Ana, Sra. Pilar) salen todas las entradas relacionadas con el personaje en cuestión. Espero que os ayude, sobre todo a los nuevos que os vais incorporando a la trama y me escribís hechos un lío :D

2- Esta entrada va con cariño para Nanny-Ogg y su minifalda ;)

Labels: ,

 
posted by Tamaruca at 10:23 AM | 59 comments
June 6, 2007
Ana volvió a casa sobre las 11 de la noche. No le importaba volver tarde. Le gustaba ese turno de trabajo porque no tenía que madrugar y más cuando llegaba el calor; le resultaba muy agradable pasear a esas horas y además tenía tiempo para pensar. Sí. Definitivamente el fin de semana fuera con su familia le había ayudado mucho y empezaba a encontrarse de nuevo serena.

Cruzó el patio interior del edificio, sonrió al ver que un calzoncillo había caído de algún tendedor y estaba enganchado en un arbusto y comenzó a subir las escaleras despacio pero...





- ¡Psst! ¡Pssst! -la Sra. Pilar se asomó al escuchar a su vecina- ¡Ana! Menos mal que has llegado ya, anda sube a ver a la nena que se ha vuelto loca.
- ¿Qué le pasa?
- No lo sé. Tiene la música infernal esa tan alta que no me oye, yo creo que se está vengando de Roberto Bisbal.
- Joder. Venga vale, ahora me paso. Que descanse.
- Gracias guapa, me alegra verte mejor. Has tomado la decisión correcta mandando a Paul a la mierda.
- Gracias Srta. Pilar, ¡hasta mañana!


Subió con rapidez hasta mi piso y llamó al timbre insistentemente hasta que abandoné la bici estática y abrí la puerta.

- ¡Holah, hha, hha! ¡Pasah! -jadeando, volví a subirme a la bicicleta- Estabah.. haciendoh... un pocoh... deh... ahh... ¿Cómo estás?
- ¿Llevas 113 minutos pedaleando a ritmo de...? -exclamó alucinada mirando la pequeña pantalla digital- ¿...qué coño de música es esto? Anda bájate de ahí.
- Buffy cazavampiros. ¿No te gusta? -cesé mi pedaleo, la verdad es que estaba hecha una sopa y me dolía el coxis- Yo creo que la imito muy bien. ¡Podría presentarme a Lluvia de estrellas como Roberto y hacerle la competencia, jajaja!
- Ya.

(...)


- ¿Y esa montaña de bolsas de ahí?
- He ido de compras -compulsivas.
- Ya.

(...)


- ¿Es lo que me imagino?
- Sí.
- ¿No quieres contármelo?
- No.

(...)



- Me voy a casa, Tam. Esa puerta que está a 2 metros de la tuya. Estaré durmiendo en mi cuarto, ese que tiene una pared común con tu dormitorio, ¿vale?
- Vale.


Cogió su bolso y se marchó. Cuando ya estaba en el rellano le grité.

- ¡Ana espera! Yo... gracias... bueno... te... eso. Mucho.
- Yo también, boba. Estás fatal, ¿verdad?
- Sí.
- ¿Mañana hablamos?
- Sí.


(...)

Labels:

 
posted by Tamaruca at 12:01 AM | 68 comments
May 31, 2007
La Sra. Pilar y yo nos escabullimos antes de que terminase la estrafalaria reunión de vecinos. Al llegar al patio de la casa, vimos luz en el piso de Ana.

- Mírala nena, ahí estaba. Menudo plantón nos ha dado.
- Es raro, no es su estilo. Vamos a ver si está bien, ¿vale?

Subimos despacio las escaleras y tocamos con los nudillos en la puerta.

"Toc toc toc"

- Ana... ¿Ana? ¿Estás bien? (...) ¡Ana abre, que somos nosotras! (...) Te has perdido una reunión muy divertida, ¿sabes? He recuperado mi tanga y la Sra. Pilar...
- ¡Señorita nena, señorita! Qué manía tienes con eso, ¿eh nena?
- ...ha reñido con Flanders y Roberto tiene una churri y... ¿Ana? ¿Estás ahí? ¿Estás bien?

- ¡¡NO!!


Un grito histérico se escuchó al otro lado de la puerta. Empezamos a asustarnos al oírla gimotear tan fuerte. No. Definitivamente no era su estilo. Ella es fría, seria y equilibrada. La de los berrinches soy yo.

- ¡Mira Ana, ábrenos y cuéntanos que te pasa, que tienes a la nena sufriendo hace una hora, eh! -gritó impaciente la Sra. Pilar.


La puerta se abrió lentamente. La carita de Ana asomó poco a poco. Tenía los ojos muy hinchados, la nariz enrojecida y olía mucho a vodka.

- Ggué hace ella agguí -fue lo primero que dijo al ver a la Sra. Pilar.
- Hija, qué antipática eres.
- No pasa nada, -traté de evitar una discusión en potencia- estaba preocupada por tí también. Además es de las nuestras. Sabe lo del blog y todo.
- Mmnnno jjodas... hics!
- ¡Sí! -respondió la Sra. Pilar entusiasmada- Lo descubrí en clase de informática, navegando.
- Ya... Puasad anda...


- Señoggitta Pilagg, bienvenida a mi humilde mogada... ¿Una Gaipiriña sin piña? Y sin assúcar, a moggo... -nos sentamos en el salón observando el pedal de nuestra vecina alucinadas - Ggashias pog venig, la vegdad eggge no me enguentro muy bien... ¿Te guedagás a dogmig conmigo Tam-Tam-go?
- Sí -le quité la botella de vodka de la mano- ¿Qué ha pasado, Ana? ¿No habías quedado con Paul? ¿Habéis discutido?
- Ssé...
- Hija, con lo bien que estábais, para una vez que te veo enamorada -intervino la Sra. Pilar- ¿Qué te ha hecho ese cabronazo?
- ¡Jajaja! ¡Modegge su lenguagge, señoggita Pilagg, jajaja! (...) Ese higgoputa de Paul egtá gasado y tiene una linda hics! ja en Luthon. (...) Cgeo gue voy a vomitagg...


Durante unos segundos eternos nos quedamos en absoluto silencio. Conmovida, la Sra. Pilar se levantó y fue a fregar el desastre en la cocina. Acompañé a mi amiga al baño y le sujeté la frente hasta que se encontró mejor. Cuando salimos del aseo todo estaba prácticamente recogido y las camitas abiertas.

- Señoggita Pilag, lamento mucho habeg sido antipática, me encantagía que se guedase a dogmig con nosotgas...
- No te preocupes, con la nena estarás más tranquila. Sólo quería decirte que yo ya pasé por eso del casado. Aléjate. Te hará daño. Que descanséis.
- Muchas ggashias...


Y nos acostamos cogidas de la mano mientras escuchábamos los tacones de la Sra. Pilar alejarse. Y después de llorar en silencio durante horas, Ana logró quedarse dormida.

(...)


Labels:

 
posted by Tamaruca at 8:44 PM | 53 comments
May 30, 2007
Durante los años que llevo viviendo en el nº 13 de Lucky Street he asistido a bastantes juntas de comunidad, casi siempre como presidenta y he escuchado relatos alucinantes sin inmutarme ni perder la compostura. Sin embargo, la última reunión de vecinos superó con creces el grado de surrealismo al que estamos habituados.

El Sr. Ernesto explicó al resto de los propietarios que su vecina y novia, la Sra. María, esa adorable abuelita que vive con su nieto de 26 años, no podía venir porque se encontraba algo indispuesta. Por lo visto estaba padeciendo los síntomas de un embarazo psicológico (!)

A lo largo de la sesión, lo único que fue unánime fue la queja a Mr. President por la chapucería que habían hecho en las escaleras. ¿Cómo es posible que sólo hayan pintado hasta el 1º piso? ¿Los vecinos del 2º al 4º somos propietarios de segunda?

Flanders, el vecinito del 1º dcha. de la escalera exterior, pidió por favorcito a Luis y Ángel, el matrimonio que vive en el piso de justo encima, que los sábados no hicieran tantas fiestecitas ya que sus amiguitos daban grititos y no le dejaban dormir. Luis, con la paciencia en números rojos, respondió a Flanders que ellos no daban grititos, que él tenía mucha más pluma que todos sus amigos juntos y que se mirase lo de su homofobia, que reprimirse era muy malo. Ante esta brillante y contundente respuesta la Sra. Pilar aplaudió.

Roberto, el chico malo de la comunidad, nos tachó de tocapelotas por aquello de interrumpir continuamente sus ensayos como David Bisbal exigiéndole que baje la música. Por lo visto no entendemos su arte. Sin embargo los de la tele -que no lo sufren a diario- sí. Al parecer ha pasado la 1ª selección para Lluvia de estrellas. Que dios nos asista. Además ha conocido una churri que imita a Chenoa así que ya no necesitará el tanga que robó de mi tendedor. Tuvo la amabilidad de devolvérmelo en medio de la reunión.

Mi amiga Ana seguía sin aparecer. Sentí lo que se estaba perdiendo porque la verdad es que me estaba divirtiendo. Supuse llegaría tarde porque había quedado con Paul pero, ¿tanto?

Las anécdotas y puyas entre vecinos seguían sucediéndose pero, sin saber porqué, empecé a preocuparme por mi amiga.

La Sra. Pilar se volvió muerta de risa. Al verme la cara tan seria, se acercó hasta mi asiento:

- Nena, ¿qué tienes? ¿Que no estás contenta con tu tanga?
- Esque me parece muy raro que no haya venido Ana, quedé con ella aquí.
- Vamos a buscarla antes de que nos linchen a nosotras también, ¿te parece?
- Me parece genial. Gracias.

Y volvimos paseando hasta casa cogidas del brazo.




Continuará...

Labels:

 
posted by Tamaruca at 4:03 PM | 50 comments
May 22, 2007
.
Volví a casa cerca de las 4 de la tarde, cargada con las bolsas de la compra, cansadísima y muerta de hambre. Introduje la llave en la cerradura de la verja, empujé con fuerza pero fue inútil. No se abrió. Pegué la nariz al cristal. Un forro de papel de embalar impedía ver lo que ocurría al otro lado del portal. Traté de escuchar algo. Sí. Claramente la escalera estaba en obras.


"Pitaré en el timbre de Ana. ¡Piiip! (...) Nada. ¿Quizá haya alguien en casa de Luis y Ángel? ¡Piiip! (...) Pues no. Llamaré a la Sra. Pilar. ¡Piiip! (...) ¿Tampoco? ¿Dónde estará esa condenada? ¡Ah, sí! En clase de informática para mayores, si me lo dijo. Qué cabeza. ¡Se me están derritiendo los congelados, mierda! ¿Voy a tener que llamar a Mr. President? Pfff... Venga va. ¡Piiip! (...) ¿Tampoco está? Jou... ¿Y si grito en plan hortera y se acabó?"


- ¿Hola? ¿¿Holaaaaa?? (...) ¿¿Hay alguien ahí?? (...) ¡¡Qué alguien me abra la puerta, por favooorr!! ¡¡Socorro!! ¡¡Quiero entrar en mi casa!! ¡¡Socooor...

Por fin, a través del ruido del taladro oí debilmente la vocecilla del presidente de la comunidad.

- ¿Tam? ¿Eres tú?
- ¡Sí! ¿Qué ocurre ahí dentro? ¡Abridme por favor!
- Un momento...


El ruido de las máquinas cesó a los pocos segundos. Escuché cómo arrastraban cosas. A los pocos segundos, asomó la cabeza de Mr. President.

- Hola Tam, pasa con cuidado. ¿te acuerdas que venían a pintar? Las manchas eran de humedad, han descubierto una grieta en la tubería principal así que han tenido que picar tod...
- ¡Ostras! -aluciné al ver el estado de la escalera- ¡Oooostraaaas! -los obreros se rieron al ver mi cara de susto -¿Otra derrama?
- Si...
- Venga, dame otra alegría.

- Ya she shabe, señorita -apuntó el que parecía el jefe de los trabajadores mientras se rascaba tranquilamente y con esmero las gónadas- Lah casah hantigüa eh lo que tienen, ¡mu majas pero hay que cuidarleh mah! ¡Hehehe!
- Ya...


Atravesamos con cuidado el trayecto hasta el patio interior. Mi vecino y presidente me acompañó empeñado en ayudarme con las bolsas, como siempre.

- Que no hace falta de verdad, que puedo sola.
- Tienes mala cara, Tam. ¿Has llorado?
- No, es que no duermo bien estas noches.
- Vaya... ¿Has roto con...?
- ¡No! Oigh...
- Ah... Es que como estos días no lo veo. A mi puedes contarme lo que quier...
- Está de viaje y yo muy cansada. Eso es todo, ¡hum! Ya nos contarás a cuanto sube la derrama, adiós.
- Bue... Hasta mañ... Tam, esper...


Fingí que no lo oía. Cuando cerré la puerta de mi piso pude escuchar desde el patio las risotadas del más mayor de los obreros a través de los martillazos.


- ¡Hehehe! ¿Se le reshiste la rubia, eh jefe? De estah tíah difisileh hay que aleharsen, que lo vuerven loco a uno. Paque luego digan que loh metrosersualen ligan máh. ¡Shorradah! Mírese usté jefe, mah pijo y mah metrosersual no se pué sher. ¿Pa qué? Pa ná. Pa ratoh me quito yo loh peloh de ningún lao, ni der pesho, ni de lah piernah... ¡ni de loh huevoh, hehehehe!



Labels:

 
posted by Tamaruca at 12:29 AM | 53 comments
May 8, 2007
.
En el 2º izquierda de la escalera interior -justo debajo de mi piso- vive Roberto, el chico malo de la comunidad. Muchos ya conocéis su desmedida afición por el reaguetón, Camela o Los chunguitos.

Por David Bisbal profesa una pasión sin igual. Es capaz de escuchar la misma canción, volumen al máximo, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, desde el alba hasta el anochecer, una y otra vez, una y otra vez... Canta tan alto que los gorgoritos de su ídolo quedan eclipsados por el atronador y terrorífico sonido gutural que emerge de su demoníaca garganta. Su objetivo es destrozar el sistema nervioso de la comunidad en pleno, sometiéndonos a este tipo de tortura.

Ahora se ha comprado un karaoke y unas botas de cowboy. Las primeras secuelas psíquicas empiezan a manifestarse.






¿Qué será lo próximo? ¿Analizar fríamente? ¿Cantar por el canto?
.

Labels:

 
posted by Tamaruca at 1:29 AM | 45 comments