January 10, 2010
La verja me araña el hombro. Aún así, continúo reptando bajo los alambres hasta que la mitad de mi cuerpo está dentro. Mi perro Sirius Black, un cocker negro como el tizón, espera sentado en el interior, sin perder detalle sobre todos y cada uno de mis movimientos. Un esfuerzo más. Arañazo. Un poco más. Otro. Ya casi. Auh. Sirius levanta las cejas y ladea la cabeza. Hacia la derecha. Y luego hacia la izquierda. Me quedo quieta observando el bamboleo de sus enormes orejas. Hacia la derecha. Y luego hacia la izquierda. El hombro escuece. La cadera también. Y en algún punto entre el hombro y la cadera, pero no sabría especificar exactamente cual. En realidad, ya casi he cruzado pero disfruto con el absurdo bamboleo hipnótico de sus grandes orejas. Me regocijo en mi pequeño triunfo. Doblo las piernas y...

Estoy dentro. Tumbada sobre la tierra. Sobre la tierra de la mansión más hermosa que jamás había visto.


(...)


Propósitos 2.010

Aprender a aparcar
Pensar antes de hablar
Hablar antes de actuar
Ahorrar, ahorrar, ahorrar
Dejar de allanar moradas
Viajar a Inverness
Visitar Polonia
...
...
...

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posted by Tamaruca at 10:13 AM | 26 comments
October 5, 2009
Despegué con cuidado el post-it de la página ciento cuarenta y nueve y volví a colocarlo con cuidado en la parte superior de la doscientos trece. Pasé el dedo sobre la firma plasmada en el pequeño adhesivo amarillo. Cerré el libro y acaricié las tapas. El silencio era absoluto. Ni siquiera Jorge, que había vuelto a zambullirse en la piscina, emitía el menor sonido al nadar.

Busqué a mi perro con la mirada. Sonreí al ver cómo Deisy trataba en vano de retratarlo. Es complicado obtener una foto nítida de un cocker, créanme. Volví a tumbarme bajo la sombrilla y observé el cielo con detenimiento. El azul tornaba de celeste a lavanda suavemente. Ni una sola nube. Nada. Sólo azul. Sólo silencio. Sólo la brisa.

Comencé entonces a sentir remordimientos por estar ahí, tumbada sobre las baldosas de aquella piscina, por haber ignorado el cartel "propiedad privada", por estar mirando al espacio sin hacer nada y por no escribir. Sobre todo por eso. Por no escribir.

- He muerto -dije. Pero nadie se inmutó. Tan sólo Sirius Black, mi perro, negro como el tizón, meneó el rabo al escuchar mi voz.

"He muerto" pensé. "No tengo nada sobre lo que escribir" me justifiqué. Aunque en el fondo no estaba segura de si era "nada" o de si era "demasiado". Sí. Era eso. Demasiado. Y eso era peor. Demasiado para mí. Demasiado para alguien que nunca ha sido buena con las palabras. Demasiado para quien no sabe expresar ni cómo se siente.

Una melodía alegre comenzó a sonar de repente entre las raquetas de pádel. Deisy se apresuró hacia allí, en busca de su teléfono. "Sí, dígame. (...) Sí soy yo, llamé para dar parte porque tengo un problema de cabras. (...) Sí, eso es. (...) No, estoy segura. No son gatos, no. Son cabras salvajes las que se comen las flores de mi jardín. (...) ¿Un informe por escrito? (...) Ahám. (...) ¿El presupuesto también? (...) Ah, claro. (...) Bueno, vale (...) Sí, sí. Gracias. Adiós"

- ¿Las cabras saltan a tu casa? -preguntó Jorge boquiabierto una vez ella hubo colgado.
- ¡Ya ves! ¡Cada noche desde hace un mes! ¡Y se comen todas las flores y escarban el picón! ¡Estoy más harta de las jodías cabras! Y encima los del seguro me piden que escriba un "informe completo del suceso" y que les envíe presupuesto de la verja que he solicitado. ¡Pues anda que no me hacen trabajar, para una jodía verja!
- ¡Qué bueno, jaja! -a Jorge siempre le resultan muy divertidas las trastadas con un toque surrealista-. No te preocupes, seguro que Tam te escribe el informe en un momento, ¿verdad?
- Se me ha ocurrido algo más efectivo... ¿Puedo ir esta noche a dormir a tu casa?


¿Continuará?


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posted by Tamaruca at 2:57 PM | 55 comments
July 29, 2009
Y si la vida, el destino, el azar, la casualidad... la vida. Vida. Si la Vida es tan preciosa, sin duda, es porque de vez en cuando pone en tu camino regalos tan maravillosos como éste.

Y les prometo que no entrevisto a los vecinos antes de mudarme a una casa nueva, ¿eh?

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posted by Tamaruca at 11:17 AM | 25 comments
July 15, 2009
De Neighbourhood a Poshland, de Poshland a Scandic ºArhus, de Scandic ºArhus a la mansión de Playboy, y de la Mansión de Playboy a...

Beverly Hills, 35.610


Próximamente, en sus pantallas.


 
posted by Tamaruca at 9:36 AM | 22 comments
May 18, 2009
El dolor punzante comenzó a resultar insoportable cuando el festival de Eurovisión anunciaba su vigésimo participante. Aún así, aguanté hasta las puntuaciones rezando para que el demonio de la muela no se despertase.

Ja. Uno nunca aprende que rezar no sirve para nada. Una hora después perdí el control de mis actos. Lloraba, gritaba, me retorcía por el suelo y demás espectáculos varios. Jorge, desesperado, me metió en el coche y me llevó a URGENCIAS.

Por lo que acierto a recordar, llegamos cerca de las 3 de la madrugada. Era una nave prefabricada en medio del monte y, contra todo pronóstico, a pesar de ser sábado por la noche, no estaba atestada de gente. El lugar, siguiendo la línea de semidesertización patente en toda la isla, estaba prácticamente vacío. Tan sólo una agarena, con su burqa y su bebé, aguardaban pacientes en la sala de espera.

Una hora de dolor agonizante después, una figura notablemente alta y delgada se asomó a la sala de espera y, con marcado acento inglés, preguntó:

- Susanno... Bloom? Blosck? Blade? Blooo... mmm?
- ¿Blasco puede ser? -preguntó Jorge, muy avispado él, deduciendo que preguntaban por mí. Más que nada, porque era la única persona ya que quedaba esperando en la sala.
- Oh, yes, Blouscou. Puede acompañar a mí, please -me dijo sonriendo mientras me observaba divertido con sus clarísimos ojos azules.

Leonardo di Caprio, pensé. El médico es Leonardo di Caprio con veinte años y acné. Leonardo di Caprio con veinte años, acné y un nivel de español de suspenso en el First Certificate. Genial.

Jorge observó mi rostro palidecido de pánico, y pidió que le permitiesen acompañarme al interior.

- ¿Puedo entrar con ella?
- No, ustes puede esperrar aquí, thanks.

Y, cogiéndome de la mano, el Dr. di Caprio me hizo pasar tras las portezuelas blancas, y después tras una enorme cortina gris.


Continuará...

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posted by Tamaruca at 10:50 AM | 56 comments
March 23, 2009
Llegada la hora volví a ponerme las sandalias doradas. De nuevo bajé la montaña por la calle peatonal, crucé el túnel que pasa debajo de la carretera, atravesé los jardines del Sheraton -siempre es un placer- y continué caminando hasta el final del paseo marítimo, hacia el mirador rocoso donde se encuentra ubicada la peculiar oficina de correos.

Conforme me iba acercando, empecé a ponerme extrañamente nerviosa. No. No podía ser. ¿La puerta estaba abierta? Sería el reflejo del sol... Porque las persianas seguían cerradas. ¿No? No. Estaba abierta. Estaba abierta de verdad. Abierta por vez primera desde que aterricé en la isla en enero. Abierta a las once y cuarto de la mañana. La puerta abierta y las persianas cerradas. Toma ya.

Me asomé con precaución. El garito estaba en tinieblas pero, con el volumen al máximo se escuchaba el tema:




Cuando mis pupilas se acostumbraron a la penumbra, logré distinguir algunos posters colgados en las paredes: The Who, Aerosmith, AC/DC, Led Zepellin, The Ramones, Metallica, RHCP... Por unos instantes, pensé que un cruce neuronal me había jugado una mala pasada, que me había equivocado y que, inconscientemente, me había dirigido a la Taberna del Capitán Garfio en vez de a la oficina de correos cuando...

- ¡Muy buenos días, mi niña!

¡Oh! ¡Era él! ¡El mismísimo Keith Richards apoyando su huesudo brazo tatuado en el mostrador de la oficina de correos! ¡Keith Richards en sus buenos tiempos! ¡Keith Richards un poco menos cascao pero igual de tatuado y de flaco!

- ¿Cómo está usted, señorita? ¿En qué puedo ayudarla?

Keith Richards... ¿con acento gallego? Umm... ¿y más joven? Ummm...
Igual eso de volverse cada vez más joven sólo le pasaba a Benjamin Button y, quien estaba frente a mí, por muy ajustados que llevase los pantalones, no era el verdadero componente de los Rolling Stones, sino su doble gallego metido a funcionario en una isla semidesierta. Toma ya.

- Perdón -musité al fin-, vengo a recoger esto... -y mostré mi aviso de llegada.
- Ah, ¡por fin viniste! -exclamó él- Ya pensaba que no querías tu paquete, lleva toda la semana aquí esperándote y yo muerto de curiosidad...
- ¿Perdón? -to-ma-ya.
- Pues me digu, ¿qué diantres hará una maña tan lejos de su tierra?
- ¿Y la maña se supone que soy yo?
- Hombre, pues claro mi niña, de dónde si no... ¿De dónde te envían el paquete? De Zaragoza, ¿sí o no? Pues eso es que eres maña...
- Si tú lo dices... -firmé el justificante y anoté mi D.N.I. Keith Richards me observaba detenidamente.
- Ahora me hiciste dudar... -cogió mi carné de identidad y lo estudió. Luego me observó de nuevo.
- Esta no eres tú -afirmó.
- Claro que lo soy. Cambio mucho de peinado, eso es todo.
- Además, no tienes acento aragonés.
- ¿Dónde habré oído yo eso antes?
- No me has dicho qué haces tan lejos de tu casa.
- ¿Y tú?
- Pues...
- ¿Qué te hace pensar que esta no es mi casa?

Se quedó callado unos segundos. Arrugó un poco más la frente. Unos segundos más de fondo musical sin palabras. Relajó la expresión y suspiró.

- Eres rara. ¿Tienes novio?
- No. Marido.
- Vaya por Dios -se quejó mientras recogía el papel firmado por mí - ¿Y tú? -le preguntó a la chica que acababa de entrar en la oficina - ¿Estás casada también?
- Así eh -respondió ella abrumada -, pero mi marío ehtá en la penitensiaría al menoh sinco añoh mah -comentó con naturalidad.
- ¡Estupendo! -exclamó el funcionario rockero - Eso nos deja un margen de maniobra maravilloso, ¿sí o no?

Toma ya, pensé mientras me alejaba de la oficina de correos. Toma ya.

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posted by Tamaruca at 11:31 AM | 73 comments
March 19, 2009
Me vio entrar en casa con el gesto torcido. Dejó la escoba, aparcó el carretillo y se acercó a preguntar.

- Mi niña... ¿y esa cara?
- Se acabó, no puedo más. Me rindo -solté de un tirón mientras le mostraba el papel que llevaba en la mano-. Hace una semana que trato de recoger un paquete en la oficina de correos y siempre, siempre, siempre que voy, la he encontrado cerrada. Sin excepción. Estoy frustrada. Frustrada y cabreada. Muy cabreada. ¿De verdad esa oficina funciona? ¿Existe un Sr. Cartero no fantasma?

Mila reprimió una carcajada y siguió escuchando mi perorata.

- Vale que el primer día me equivoqué: una está acostumbrada a que esté abierto de ocho a dos y es bastante sorprendente que aquí sólo abran de nueve a once pero, ¿en serio abren? ¿No es una broma macabra? ¿En algún momento del día o de la noche podré recoger mi paquete? He ido a las ocho, a las nueve, a las nueve y media, a las diez, a las diez y media, y créeme Mila, allí no hay nadie.

Al fin terminé y cogí aire. No tenía mi paquete pero al menos me había desahogado. A mi amiga jardinera, al parecer, le parecía muy divertida mi desgracia.

- Estás tonta -me dijo-, ¿por qué no preguntas? Sí existe, sí. El chico de correos es muy majo, te caerá bien. A las horas que tú vas suele estar en la taberna del Capitán Garfio. Puedes encontrarlo ahí. Si lo quieres pillar en la oficina, debes ir sobre las once y cuarto o así.

- Claro, claro -respondí irónica-. Qué boba soy. Cómo no se me había ocurrido antes. Si quiero recoger un paquete postal, ¿dónde debo ir? A la taberna del Capitán Garfio o fuera del horario indicado, of course...
- ¡Jajaja! Si preguntases más, caminarías menos -apostilló. Y volvió a sus labores.

Bueno, me dije a mí misma, un último intento. A las once en punto, vuelvo. Si no encuentro al funcionario en la oficina, me entero de dónde vive y voy a buscarlo a su casa. Hum.


Continuará...

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posted by Tamaruca at 1:45 PM | 16 comments