December 15, 2008
Hace algún tiempo mantuve una conversación con la telefonista de radio-taxi que podría describirse como algo tensa. Creo que no exagero si afirmo que Karmele y yo no simpatizamos. Después de aquel encontronazo telefónico en el que fui declarada individua non grata para el gremio del taxi, lo cierto es que no había necesitado de este servicio.
Hasta la semana pasada.
Escozor de orgullo.
Arggg...
- Bueno Tam -trató de calmarme Jorge-, no sé porqué te preocupas. Hay varias líneas de radio-taxi, sólo tienes que llamar a otro número y ya está.
- ¿Y si sale Karmele? Es que no me acuerdo en qué número estaba ella.
- Que no, ya verás como no. Llama al 38 38 38 que a ese no hemos llamado nunca.
- Bueno...
Demoré el encargo hasta el último momento. Eran cerca de las dos de la madrugada y necesitábamos el coche a las seis y cuarto en punto. Al fin, marqué con algo de temor, para qué nos vamos a engañar. Nueve, siete, seis... tres ocho, tres ocho, tres ocho.
- ¿Dígame?
¡Qué alivio! ¡Una voz masculina!
- ¡Hola, buenas noches! -saludé entusiasmada-. Necesitamos un taxi para mañana a las seis y cuart...
De repente, en un tono gélido y escalofriante, como si el mismísimo Lord Voldemort estuviese al otro lado de la línea, me interrumpió para decir:
- Esto no es radio-taxi, maldita imbécil.
Un escalofrío recorrió mi columna vertebral, colgué el auricular de inmediato, salí corriendo de la salita y me escondí debajo del edredón. Jorge se asomó bajo las mantas.
- ¿Qué ha pasado?
- He llamado al teléfono que me has dicho y no era radio-taxi, ha contestado un demonio.
- Ah, ya...
- ¿Ah, ya? ¿Cómo que ah, ya?
- Es que he llamado yo antes y también me he equivocado.
- ¿Y no sabes avisarme? ¡Hemos molestado a un tío raro de madrugada pidiéndole un taxi! ¡Uno detrás de otro! ¿Y mañana cómo pretendes ir hasta la estación? ¡Porque yo a Karmele no la llamo!
- Pues... Ya bajaremos pronto y buscamos uno por ahí... Por la calle... -argumentó él mientras se acostaba-. Alguno habrá, ¿no?
- Pffss... Vaya par.
Apagué la luz y traté de conciliar el sueño. A los pocos minutos escuché la risita ahogada de Jorge.
- Idiota -gruñí.
- Jisjijsijis...
- ¿De dónde te has sacado ese número? ¿Treinta y ocho?
- Ni idea, jisjisjisjis...
- Pffss...

Hasta la semana pasada.
Escozor de orgullo.
Arggg...
- Bueno Tam -trató de calmarme Jorge-, no sé porqué te preocupas. Hay varias líneas de radio-taxi, sólo tienes que llamar a otro número y ya está.
- ¿Y si sale Karmele? Es que no me acuerdo en qué número estaba ella.
- Que no, ya verás como no. Llama al 38 38 38 que a ese no hemos llamado nunca.
- Bueno...
Demoré el encargo hasta el último momento. Eran cerca de las dos de la madrugada y necesitábamos el coche a las seis y cuarto en punto. Al fin, marqué con algo de temor, para qué nos vamos a engañar. Nueve, siete, seis... tres ocho, tres ocho, tres ocho.
- ¿Dígame?
¡Qué alivio! ¡Una voz masculina!
- ¡Hola, buenas noches! -saludé entusiasmada-. Necesitamos un taxi para mañana a las seis y cuart...
De repente, en un tono gélido y escalofriante, como si el mismísimo Lord Voldemort estuviese al otro lado de la línea, me interrumpió para decir:
- Esto no es radio-taxi, maldita imbécil.
Un escalofrío recorrió mi columna vertebral, colgué el auricular de inmediato, salí corriendo de la salita y me escondí debajo del edredón. Jorge se asomó bajo las mantas.
- ¿Qué ha pasado?
- He llamado al teléfono que me has dicho y no era radio-taxi, ha contestado un demonio.
- Ah, ya...
- ¿Ah, ya? ¿Cómo que ah, ya?
- Es que he llamado yo antes y también me he equivocado.
- ¿Y no sabes avisarme? ¡Hemos molestado a un tío raro de madrugada pidiéndole un taxi! ¡Uno detrás de otro! ¿Y mañana cómo pretendes ir hasta la estación? ¡Porque yo a Karmele no la llamo!
- Pues... Ya bajaremos pronto y buscamos uno por ahí... Por la calle... -argumentó él mientras se acostaba-. Alguno habrá, ¿no?
- Pffss... Vaya par.
Apagué la luz y traté de conciliar el sueño. A los pocos minutos escuché la risita ahogada de Jorge.
- Idiota -gruñí.
- Jisjijsijis...
- ¿De dónde te has sacado ese número? ¿Treinta y ocho?
- Ni idea, jisjisjisjis...
- Pffss...
Labels: The telephone, With him
posted by Tamaruca at 3:39 PM |
32 comments





