January 18, 2011
Entré en casa corriendo. Lancé el bolso sobre el sofá y las sandalias bajo la mesa. Subí las escaleras de dos en dos mientras me sacaba la camiseta del revés por la cabeza y dejaba caer los vaqueros al suelo. Sirius Black, mi amigo fiel, recogió mi ropa al vuelo de un mordisco certero y me persiguió hasta la habitación.

Abrí las puertas del armario azul y me quedé allí unos segundos, absorta, descalza y en ropa interior, observando como una idiota las perchas de colores. Esta no era una vacante. Era "la vacante". Qué más da el modelo que te pongas. No te van a elegir, pensé. Qué decepción. Qué pensamiento tan derrotista. ¿Ese pensamiento es tuyo? Tamaruca no piensa así. ¿Qué demonios has hecho con Tamaruca? Estoy aquí. ¿Aquí, dónde? Aquí, un poco aplastada por esa pesada agobiada con la hipoteca y con responsabilidades de... ¿De qué? ¿De qué mierda me hablas? ¿Aplastada? ¿¿Estás o no?? ¡¡Estoy, estoy!! ¡¿Dónde?! ¡¡Aquí!! ¡¡Pues vístete y corre!!

Estiré de la percha roja. El vestido que me trajeron los reyes Magos todavía tenía la etiqueta puesta. Entré en el baño y busqué mi reflejo. Tuve que apretar la nariz contra el espejo porque -así entre tú y yo- es cierto que Tamaruca estaba un poco aplastada. Agua fría. Eso es lo que te hace falta.

Bajo la ducha de agua helada, la pesada responsable intervino: ¿Seguro que esto es bueno para tu catarro? Tienes la nariz más colorada que un reno de Santa Claus. Calla. Te va a subir más la fiebre. Cállate, coño. ¿Tan interesante es ese puesto o qué? No te ilusiones demasiado, es muy complicado. Si no te sale bien esto, te vas a poner muy triste. ¿Y qué? ¿Qué pasa por estar triste un rato? Además, me tiene que salir sí o sí.





Sí o sí.

Deseadme suerte.

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posted by Tamaruca at 1:44 PM | 14 comments
September 29, 2008
Busqué la página quince del anexo tres del presupuesto modificado por séptima vez. Comprobé las diecienueve cifras que miden espesores, las diecinueve que dictan porcentajes de carbono en la composición, las diecinueve que ajustan volúmenes, diámetros, alturas, las diecinueve que controlan la presión, temperatura, humedad, densidad, etc. Una vez contrastados estos datos, repasé las cuentas con la calculadora para evitar cualquier posible error decimal. Finalmente pulsé el botón que activa la impresora y dejé que los ciento doce folios se apilaran poco a poco en la bandeja de salida.

Me gusta trabajar en silencio.

Pues no. No ha sido posible. El proceso descrito habría resultado igualmente tedioso, lo admito. Pero no. No estaba de acuerdo conmigo el cliente en este punto así que, mientras yo trataba de aislarme para no cometer ningún fallo en el contrato, él no paraba de comentar lo luminosa que era la oficina, lo acogedora que resultaba la sala de juntas, explicaba con pesar lo incómodo que era el sillón de su despacho, sus problemas de lumbalgia, problemas de falta de comunicación con su hijo el pequeño, se interesaba por mis años de facultad, le admiraba mi afición por viajar y aprender idiomas, quería saber cuantos años llevaba trabajando en esto, el lugar donde había adquirido mi portátil y si el color de mi cabello era natural.

Y entonces me acordé de un párrafo genial de la segunda novela de Mark Haddon:





Ocupaban mucho espacio. Ese era el problema de los hombres. No se trataba tan sólo de las piernas espatarradas ni de pisar fuerte al bajar las escaleras. Era la exigencia constante de atención. Sentarse con otra mujer en una habitación significaba que podías pensar. Los hombres tenían esa lucecita parpadeante en la coronilla: "Hola. Soy yo. Sigo aquí"

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posted by Tamaruca at 10:28 PM | 46 comments
September 18, 2008
- Mi novia está empeñada en llevarme al Plata -dijo de pronto, rompiendo el abrumador tedio del despacho a media mañana.
- ¿Y?
- Tú has estado ya, ¿no? -preguntó, asomando la cabeza por detrás de la pantalla de mi ordenador.
- Claro -respondí, haciéndome la interesante.

El informático se incorporó con energía, acercó una silla y se sentó a mi lado. Desconectó el cable de red de mi portátil, me miró fijamente y comenzó así un extraño interrogatorio.

- ¿Y te gustaron los streaptease?
- Pues... psch.
- ¿Psch? -parecía desconcertado.
- Sí. Psch. Ya sabes. Lo del Plata no es precisamente el concepto que yo tengo de un buen streaptease.
- ¿Pero no llevaba Bigas Luna la dirección artística ahora?
- ¡Pues por eso mismo! Teta, teta. Culo, culo. Cuando llego tarde a trabajar y entro en la ducha a toda velocidad, mi coreografía es más artística y sutil, te lo aseguro.
- Qué manía le tienes al pobre hombre. Tu opinión no es fiable.
- Pues vale, pues no opino más -contesté mosqueada. Siempre que alguien saca a colación el nombre del susodicho cineasta, acabo mosqueada. No sé cómo me las apaño.

- ¿Entonces no te gustó? ¿No merece la pena ir? -insistió mi compañero pasados unos segundos.
- ¡Que sí que me gustó, claro que me gustó! Globalmente el espectáculo es muy divertido. Surrealista, si quieres. Buenas voces y ambiente muy agradable. El personal es muy amable. Tienes que ir. Además, qué pesado estás con que no. ¿Por qué no te apetece?
- No sé...

Al cabo de otros pocos segundos más reanudó el interrogatorio.

- Tam...
- ¿Sí?
- ¿Es verdad que hay un tío que baila capoeira como dios lo trajo al mundo?
- Sí.
- Ahm... ¿Y está bien?
- Baila muy bien, claro.
- Que no, joder Tam. Me refiero a si...
- ¿A si...?
- Si está bien de... macizo, vaya. Si es guaperas el pavo.
- Pues si he de serte sincera, no me fijé en la cara. Pero claro, tiene un cuerpo muy bonito, muy atlético -ahora la que estaba algo desconcertada era yo.
- ¿Y de...?
- ¿De?
- De... Ya sabes...
- De... Uhm... De... -vale, estaba completamente perdida.
- Joder Tam, no te enteras, ¿eh? Hay que decirte todo clarito. Que cómo está de lo suyo, que si la tiene...
- ¡Ah! Pues... Pues no.
- ¿No?
- No.
- ¿No muy gran...?
- No.
- ¿No? ¿Más bien peq...?
- Chiquitica.
- ¿¿Ah, sí??
- Chiquitica, chiquitica.
- ¿¿En serio??

El informático ante esta declaración salió de mi despacho entusiasmado. Me comentó algo de quedar este mismo sábado en el café todos juntos; por lo visto a su novia le hacía mucha ilusión conocer el lugar. El oscuro e insondable universo de la psique masculina, ¿ah?


Me quedé con la duda de si había hecho bien o mal contándole esa última mentirijilla pero, ¿quién habría podido resistirse?


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posted by Tamaruca at 9:20 AM | 34 comments
June 14, 2008

No sé si fue amigo antes que compañero de trabajo o viceversa. Desconozco el momento exacto en que ocurrió, la chispa de la complicidad saltó y nos convirtió en aliados hace más de tres años. Vida desordenada, carácter endemoniado y pasión por las cosas bellas son algunos de nuestros rasgos comunes.

Vivimos en distintas ciudades así que no nos vemos demasiado. Aunque hablamos por teléfono casi a diario, sólo coincidimos en hoteles, convenciones o ferias. De vez en cuando, viene a verme y me invita a una copa. Sólo porque sí.

- Estoy hundido -me dijo anoche.
- Lo sé.
- Cuéntame la última de Domingo, por favor. Saber que existe en el mundo alguien más deplorable que uno mismo, siempre es reconfortante.

Sonrío. Me fascina el impecable modo de hablar de Marc. Incluso en los peores momentos de su vida.

- Bueno -respondo-, Domingo no se acaba de divorciar por tercera vez y por el mismo motivo como has hecho tú. A pesar de eso, continúa siendo el más idiota. Puedes estar tranquilo.
- No me vas a dar tregua ni hoy, ¿verdad?
- No es mi estilo.

Ahora sonríe él. Durante unos segundos, permanecemos en silencio. Marc apura su Hennessy X.O.

- ¿Sabes cómo nos llaman Domingo y sus secuaces?
- Cómo -me intereso.
- Lost in translation.
- ¡Jajaja! Es halagador, reconozcámoslo, pero ni yo soy tan guapa como Charlotte ni tú sabes cantar como Bob Harris.

De nuevo silencio. Nunca imaginé que alguien pudiera vernos así desde fuera. Encuentro la perspectiva interesante.

- Así que, definitivamente, ¿te vas? -me pregunta al fin.
- Nos. Nos vamos.
- ¿Dos años a trabajar a una isla semidesierta?
- Esa es la idea, sí.
- Eres una aventurera.
- Somos. Somos unos aventureros.
- Encontraste la horma de tu zapato, ¿eh?
- Eso me temo.



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posted by Tamaruca at 5:16 PM | 39 comments
April 16, 2008

Leves molestias padecidas a lo largo de la mañana -por favor, clemencia, que alguien se apiade de mi alma y mate al alien que se está comiendo mis ovarios- me impulsan a llamar por teléfono a la gestoría y posponer la cita que habíamos acordado para esta tarde.

- Hola Samuel, soy Tam. ¿Cómo estás?
- La locura hasta el día 20. ¿Qué tal vas tú?
- Idem.
- Esta tarde te veo, ¿no?
- Pues resulta que por eso te llamo. ¿Te va muy mal si en vez de pasarme hoy acudo mañana a primera hora? Antes de que empieces a recibir gente, para no incordiarte mucho. Total, como sólo es recoger la carpeta que me has preparado...
- Bueno, vale. Yo estaré aquí desde las 8. Pásate cuando quieras antes de las 9:30 y te explico todo en un momento.
- ¿Me has calculado también lo del crédito? ¿Cuánto me va a tocar pagar cada mes?
- Sí.
- ¿Te acuerdas de cuánto es aproximadamente? Por no llevarme todo el susto mañ...
- Lo tengo aquí, te puedo decir la cifra exacta. Serán... Supertropecientos euros con tropecientos céntimos durante tropecientos mil años.

(...)

- ¿Tam?

(...)

- Tam, ¿sigues ahí?
- Sí, sisisis... Perdona. Es que estaba fabricando un patronus para luchar contra los dementores.
- Que estabas haciendo, ¿¿qué??


Tsch, tsch. Una lástima que mi gestor no sea fan de Harry Potter. Se ha perdido una metáfora apropiadísima.

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posted by Tamaruca at 4:32 PM | 56 comments
February 7, 2008
Doce en punto de la mañana. El sopor comienza a apoderarse en mí. Tres horas seguidas redactando informes clónicos acaban con la lucidez de cualquiera. Esperanza, la administrativa, entra de pronto en el despacho con gesto compungido y me previene:

- Tam, ha llegado y viene hacia aquí como un miura.
- Genial. Por fin algo de diversión.

Vuelve a su sitio y continua tecleando tranquilamente. Hollywood se pierde una actriz maravillosa con ella. A los pocos segundos, Domingo y su metro noventa y cinco irrumpen en la estancia; se sitúa frente a mi mesa y comenzamos a mirarnos fijamente y muy serios.




- ¿Has cogido mi agenda? -pregunta con brusquedad.
- Buenos días, Domingo -saludo con mi mejor sonrisa.
- ¿Has cogido mi agenda? -repite; aprieta tanto los labios que su boca parece un punto.
- No he cogido tu agenda -respondo mirándole a los ojos.
- ¿No has cogido mi agenda?
- No he cogido tu agenda.
- ¿Seguro que tú no has cogido mi agenda?
- Seguro que yo no he cogido tu agenda.

Espera unos segundos más. Sigue observándome fijamente. Finalmente, abandona la estancia. Esperanza ha seguido toda la escena sin inmutarse. En cuanto nos quedamos solas, comenta con su dulce voz:

- Tam... tienes su agenda, ¿verdad?
- Por supuesto.

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posted by Tamaruca at 11:57 AM | 73 comments
January 29, 2008
Domingo, aquel compañero de quien les hablé en alguna ocasión, irrumpe en mi despacho hecho una furia. De pie frente a mi mesa, con su metro noventa y cinco de estatura, gruñe: "¿De qué vas?"

Mecachis. Nunca sé qué contestar a esto. Comienza a ser molesto porque no es la primera vez que me formula esta pregunta. De qué voy, de qué voy. Finalmente opto por un inocuo: "Pues mira, hoy sencillita, de ZARA"

Sospecho no es la respuesta correcta porque la temperatura de la habitación desciende unos cinco grados centígrados. Me viene a la mente la escena de El sexto sentido y me entra la risa.

"Te acordarás de esto" añade él sumamente irritado. ¿Me acordaré? "Pues no sé, porque tengo una memoria fatal para las amenazas" le digo con cara de preocupación. "En cuanto llegue a casa, prometo apuntarlo en alguna parte" añado y salgo de la oficina tranquilamente.



"Me encanta que los planes salgan bien"

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posted by Tamaruca at 6:33 PM | 65 comments
January 24, 2008
Cito textualmente algo que un compañero (llamémoslo así, hoy me siento generosa) de trabajo me ha preguntado hoy: "¿Vas a salir del armario este año o piensas esperar al siguiente?"

Este individuo se ha empeñado en hacerme comprender lo que significa una relación laboral tensa. Por mi parte, he estado a punto de agradecerle que me dé material para el blog pero, como no me apetece que sepa que tengo un blog, he optado por ponerme música. Uhm... Sí. Esta es bonita.


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posted by Tamaruca at 5:40 PM | 73 comments
January 21, 2008
Mañana de lunes y niebla. Tic. Redacción de informes. Tac. Clasificación de imágenes. Tic. El tedio. Tac. Sopor extremo.

Cuando mi cabeza está a punto de estrellarse contra el teclado, el teléfono suena. Descuelgo. Joe Cocker responde. Unchain My Heart. Baby Let Me Be. Unchain My Heart. Set me free!





- Señorita Susano, ¿me escucha por favor? -ahora es una voz metálica, aguda y automática quien me habla al otro lado de la línea.
- Emm... Perdone, sí. La escucho. Es que existen canciones que es delito interrumpir, ¿no cree?
- No.

- Uh... ¿Qué desea? -vale, ya sé quien eres muñeca, he hablado contigo otras veces, eres la robot malo que trabaja para...
- Su proyecto ha sido aceptado. Antes de que finalice el día deberá confirmar su asistencia mediante fax o e-mail a la próxima reu...
- ¡Yupi!

(...)


Silencio sepulcral. Empieza a resultar obvio que, entre la administrativa de la empresa con la que contrataré el próximo proyecto y yo, la química es nula.

- Disculpe señorita Robot, ha sido un impulso, es que está la economía como está y una se agobia con estas cosas y... Bueno, ¿usted me entiende, verdad?
- No.
- No, claro.
- En su buzón de correo electrónico encontrará la hora y el lugar de la cita. Esperamos su asistencia. Adiós.

Pi.Pi.Pi.Pi.Pi.

(...)


¿La he llamado señorita Robot? Por favor, díganme que no la he llamado señorita Robot. ¿La he llamado en serio...?


(...)



Pffss...

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posted by Tamaruca at 10:52 AM | 41 comments
April 16, 2007
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- ¡Por fin, niña! Qué tarde llegas... ¿Cómo ha ido?
- Muuuy bien, ¡hics! Habemus firmadum proyectum, ¡hics!
- ¡Qué bien! ¡Enhorabuena! ¿Estás muy cansada? Anda quítate el abrig... ¿Y este vestido?
- Vuas a tener que aiudarme con el corsé, ¡hics! He cenadou muxu muxu y he bebido una pizquitina de... ahora no me recuerdou... Por hacer aprecio, you know... Schnaps, ¡jisjisjis! Aiuda.
- Te ayudo, te ayudo...
- ¡Gruacias guapou! ¡Hics! ¿No trabajas tonight?
- Pues sí, claro... Bueno... Me tendría que ir ya, no puedo llegar tard...
- A que no, a que no te vas... A que te quedas un ratitu conmigo a celebrarlou...


(...)



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posted by Tamaruca at 10:36 PM | 47 comments
September 6, 2006
Siempre he pensado que para poder vivir feliz uno con sus defectos tiene dos opciones, o corregirlos o asumirlos. Lo de corregirlos es una tarea ardua y tediosa así que, personalmente, los asumo todos.

Uno de los que más me caracterizan es ser despistada de modo que es habitual en mi quemar la comida, beberme el agua de los demás en el gimnasio, entrar en el baño de caballeros o responder el móvil de otras personas creyendo que es el mío. En realidad mi móvil da mucho juego, con él trato de cambiar el canal de la TV o lo arrastro por la mesa como si fuera el ratón o intento programar el aire acodicionado. Cuando suena, la mayoría de las veces no lo cojo porque no recuerdo si era mi música o no. A nivel anecdótico, podría seguir poniendo ejemplos todo el día.

El problema empieza cuando dichos despistes, dejan de ser tan pequeños como cuando te equivocas y conduces en dirección contraria, o se te olvida que tienes que recoger a alguien que por supuesto piensa que le has dado plantón o cuando te traes del colegio a un niño que no es el hijo correspondiente a la madre que te pidió el favor.

Hoy me he lucido especialmente. Además de montarme en un coche que no era el mío y reñir con el propietario porque se ha creído que se lo quería robar -pfff- también he enviado un mensaje a un compañero de trabajo que decía, literalmente:

Domingo es gilipollas.


Bingo. Acertaron. Se lo he enviado a Domingo.

Ains...

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posted by Tamaruca at 10:57 AM | 17 comments