February 13, 2007
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Había una vez, en la planta infantil de unos grandes almacenes, un elegante automóvil de juguete con control remoto llamado Valentina. Era un coche de diseño deportivo. Único. Sus faros emitían extraños destellos de colores y el sonido de su pequeño motor subía el nivel de adrenalina.

En cuanto los niños lo veían exclamaban "¡Ooohh! ¡Quiero ése, quiero ése!" y deseaban rabiosamente comprarlo. Los padres, contrariados, explicaban que era demasiado caro, delicado y de difícil manejo así que elegían los todoterrenos, más resistentes y divertidos.

Valentina se sentía sola y rechazada. No entendía porqué los niños después de jugar no se quedaban con ella. A veces veía como lloraban cuando no sabían usar el cuadro de mandos o cuando sus progenitores o el dependiente de la tienda la arrancaban de sus manitas para volverla a depositar en lo más alto del escaparate.

Un día llegó un golfillo a la tienda. Se acercó diréctamente a Valentina, se hizo fácilmente con el control remoto y jugó con ella toda la tarde. Nunca el coche había alcanzado tanta velocidad ni efectuado semejantes saltos, derrapes, aquellos espectaculares frenazos y cabriolas. Cuando apagaron las luces del centro comercial, echaron al pequeño vagabundo.

- ¿Volverás?
- ¡Sabes hablar!
- ¿Vendrás mañana a jugar otra vez?
- Dime una cosa, ¿todos los niños pueden oírte?
- No... sólo Tú. ¿Volverás?
- No hará falta. No me voy a ir.

Inmediatamente, corrió a esconderse del guarda de seguridad tras una pila de peluches.

(...)





Continuará...
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posted by Tamaruca at 2:38 PM |


21 Comments:


At 8:47 PM, Anonymous Itoitz

Me recuerda a un cuento que contaba un conocido juglar cuenta cuentos a propósito de un muñeco abandonado en una estantería de unos grandes almacenes…
Estos relatos despiertan en mí una ternura desmedida, de hecho en menos ocasiones de las que quisiera afloran esos sentimientos en mí…
Aguardo impaciente el desenlace….
¿Que tal la recuperación?
Un besote preciosa.

 

At 8:49 PM, Anonymous Itoitz

Hace algunos años conocí a una juglar, una cantautora de corazón trovador; que cada domingo iba a su poblado gitano cerca de Barcelona para cantar cuentos con su guitarra, relatos fantásticos con música y teatro.

Formaba un círculo de niños en el suelo, se sentaba en el medio y entre acordes les contaba la historia de la rana voladora que saltaba entre las nubes, y que un día encontró una escalera de cristal para subir a La luna. Un país de montañas blancas y cielo negro estrellado, donde vivía un hada que dibujaba palabras con las estrellas y una oruga rosa que jugaba a esconderse entre los cráteres, de una luciérnaga gruñona. Se agarraron a la cola de un cometa y viajaron por la galaxia entre mundos de colores y polvo espacial, se deslizaron por los anillos de saturno y cuando tuvieron sueño el cometa volvió a su constelación, el hada y sus amigos a La luna, y la rana a su ciénaga, donde soñó que era una rana voladora que saltaba entre las nubes...

 

At 8:53 PM, Blogger Tamaruca

Adoro l@s cuentacuentos Itoitz, gracias por acercarme al personaje. A mi también me despiertan ternura los relatos con juguetes como protagonistas :)

 

At 9:37 PM, Anonymous Josmachine

A veces lo que ocurre es que uno sabe que ese es el mejor juguete de todos, el que más divierte y el que más dura pero, por lo perfecto, da un poco de miedo tenerlo, no ses que con él ya se haya conseguido todo lo que uno desea en la vida. Y la vida todavía es muy larga.

Buenas noches Tammie.

 

At 10:23 PM, Blogger weblara

Bonito Tam.
No se por que pero Valentina me recuerda a mi.
Besucos, ya estoy aqui otra vez.

 

At 12:12 AM, Anonymous grampus

Tiene muy buena pinta...

 

At 12:26 AM, Blogger nancicomansi

Ay...pobres padres...el melodrama está en los aires...(POr Valentina me alegro, sin embargo, que le tocaba...)
Me la imagino como el coche con pestañitas de Peenelope Glamour, de "LOS AUTOS LOCOS"...

 

At 12:56 AM, Blogger chapete

teneis una facilidad para escribir cuentos que alucino...has pensado en hacer copyright?


Chauuuuuuuuu

 

At 12:58 AM, Anonymous Fétido

Había chuches?

 

At 1:02 AM, Anonymous Poio

va bien, muy bien. me recordo al helicptero a controles que tuve de pibe... no recuerdo que fue lo que me llevo a estrellarlo contra un poste de luz a toda velcidad :(

 

At 1:45 AM, Anonymous cucoalmeria

pobrecillo posiblemente no ha podido jugar en su vida. Quizas sea la vida la que juegue con el.

 

At 5:03 AM, Anonymous Diego

Taaaam!!!
No leí todavía esta entrada, solo pasé para ver si estabas y te encontré :)
De 1 minuto a 5, vamos mejorando no? jajaja La próxima te llamo y ya sabés, un full report on international situation.

Un besote y ponte buenita ya, si?

 

At 9:55 AM, Blogger [J]

Muy bueno el medio cuento Tam, pero muy mal que nos dejes a medias. Eso no se hace... :D

Ya no sabes cómo hacernos sufrir: que si no vas a postear en una temporada, que cuentos a medias...

Un besote!!

 

At 10:25 AM, Blogger una niña...

Me encanta! Es genial!
Como la vida misma no?
A todos nos da miedo ir a por lo mejor y nos contentamos con un intermedio. Sólo unos pocos haremos lo que sea para llegar a ello....
Para cuando la continuación?
Un besito!

 

At 10:42 AM, Blogger carmncitta

me ha encantado este post, te lo digo con toda sinceridad, jejeje. Mi madre me contaba cuentos así, los objetos tomaban vida, me encantaban :D y además tienen su mensaje, que no es solo un todoterreno :P

bueno, un beso fuerte...por cierto, ¿como te encuentras?

 

At 10:59 AM, Anonymous Kiko

Lo pilla el guarda y lo echa? KSS jefa, te ví muy guapa eh?

 

At 11:22 AM, Anonymous IAGO

Ay dios mio, Tamaruquiña, espero que Valentina tenga pilas de las recargables!!!

 

At 11:50 AM, Anonymous Eva

Me encanta el cuento... y la canción!!! Jejeje, comienzo a pensar que realmente tenemos muuuchas cosas en común

 

At 7:36 PM, Anonymous Fanny

Puñetas, las he leído del revés. Bueno, es igual. Que el golfo se lo tenía merecido y no nos engañemos, la felicidad sí que se compra.

 

At 11:44 AM, Anonymous Rubén

¿Quién es el guarda?

 

At 4:01 PM, Blogger El Responsable

Lo malo viene cuando el golfillo se aburra de jugar.